El organismo compartió resultados basados en mediciones tomadas en 2025, y concluyó que la demanda de carbón para procesos manufactureros se encuentra en descenso. En contraste, reportó un mayor consumo de gas natural y el paulatino avance de las energías renovables.
El Sur abandona el carbón
En un momento clave para la reestructuración del sistema energético a escala global, Estados Unidos se divide entre su ambición por impulsar el desarrollo industrial con base en la quema de los combustibles fósiles, y la demanda ambiental que obliga a considerar a las alternativas renovables.
El mes pasado, la administración republicana renovó su compromiso con el mercado del crudo y el gas natural licuado al dar de baja los créditos fiscales destinados a favorecer proyectos de fuentes energéticas ecológicas, bajo el argumento de que los primeros son capaces de ofrecer un suministro constante a diferencia de los sistemas fotovoltaicos y eólicos.
Sin embargo, la dinámica parece cambiar en el polo industrial del sur, donde la EIA registró una baja del consumo de carbón en los últimos 15 años. Según informaron, el suministro cayó en un 75% entre 2010 y 2025, prescindiendo de 14 700 000 000 de toneladas.
«En 2010, el Sur recibió más del doble de carbón que el Noreste; para 2025, ambas regiones recibieron aproximadamente la misma cantidad», explicaron. En esta línea, la plataforma postuló al creciente uso del gas natural y al cierre de las plantas de manufactura que empleaban altas cantidades de carbón como dos factores determinantes del fenómeno.
El informe hizo foco en la situación del «cinturón carbonero» de los Apalaches, donde estados clave como Virginia Occidental, Virginia, Alabama, Texas y Carolina del Sur destacaron por el descenso de 90% o más de las proporciones consumidas. «Solo Luisiana recibió más carbón en 2025 que en 2010, con un aumento del 775 %, o 0,2 millones de toneladas cortas», puntualizaron.
Cabe destacar que, históricamente, la distribución de carbón en la región sureña fue «fundamental» para el progreso de las plantas papeleras, metalúrgicas, químicas y de coquización, pese a lo cual su uso cayó en un 28% en la actualidad, lo que representa 60 000 000 de toneladas.
Gas natural, el nuevo protagonista
En contraste, la EIA reportó en el mes de marzo un alza en el consumo de gas natural durante 2025, que aumentó un 2% respecto a 2024. En el sector industrial, definido como el segundo mayor consumidor, el aumento fue de 0,2 Bcf/d en comparación con el año anterior.
Asimismo, la entidad estimó para el final de la temporada de extracción 2025-2026 el incremento de las reservas de gas natural en aproximadamente 1900 Bcf, superando en un 3% el promedio de los últimos cinco años.
«Prevemos que este año se inyectará más gas natural en almacenamiento de lo habitual, principalmente porque el aumento de la producción de petróleo crudo impulsa una mayor producción de gas natural asociado», explicaron.
Las alternativas renovables cobran fuerza
Las fuentes de energía renovables también se encuentran en plena expansión. La semana pasada, desde Cleanview contabilizaron la vigencia de 4133 proyectos de sistemas fotovoltaicos en el país. Las cifras concordaron con las afirmaciones de la propia EIA, que en marzo confirmó un nuevo récord en la producción de energía solar y eólica, fuentes que sirvieron para cubrir hasta un 17% de la demanda eléctrica.
Las iniciativas más ambiciosas para el avance en materia de energía solar se encuentran en Texas, California e Illinois, donde las plantas del Complejo del Atlas y Jove Solar prometen revolucionar una industria en crecimiento.
Otro de los contrapuntos para los combustibles fósiles son los reactores nucleares, cuya construcción e instalación en el territorio estadounidense ya cuentan con el respaldo del gobierno y empresas de tecnología que están interesadas en asegurar el suministro para los centros de datos.
