El organismo que dirige Chris Wright confirmó el éxito de la «Operación Urgente» para extraer uranio enriquecido de un reactor nuclear ubicado en Venezuela. La maniobra representó un hito en las relaciones bilaterales entre el país latino y la potencia americana, que está interesada en combatir la proliferación nuclear.
EE. UU. refuerza su estrategia energética en Venezuela
Tras la captura de Nicolás Maduro el pasado enero, la administración de Donald Trump se dispuso a afianzar fluidas relaciones con el interinato de Delcy Rodríguez, cuya gestión quedó bajo supervisión del canciller estadounidense Marco Rubio.
Desde un principio, Estados Unidos dejó en claro el interés de impulsar el progreso económico de la nación caribeña con la recuperación de su industria energética, que décadas atrás la convirtió en polo de la extracción minera en Suramérica.
En esta línea, luego de que gigantes petroleros como Chevron, Repsol, Shell, BP y Eni manifestaran su interés en invertir en los pozos venezolanos de la Faja del Orinoco, la guerra en el Golfo Pérsico y los impedimentos para que Irán exporte crudo favorecieron los ingresos de Caracas, que, según La Sexta, en el mes de abril exportó más cargamento que la República Islámica.
Operativo para eliminar el uranio enriquecido
Asimismo, el país también contó con ambiciosos proyectos para el desarrollo de la energía nuclear, que derivaron en la construcción de reactores. Tal es el caso del RV-1, instalación que operó hasta 1991, fecha a partir de la cual sus funciones cesaron, aunque la carga sobrante de los procesos nucleares se mantuvo almacenada.
Este viernes, el Departamento de Energía confirmó que, con respaldo de la Administración Nacional de Seguridad Nuclear (NNSA) y otros socios, la planta fue reabierta para poner en marcha la Operación Urgente, cuyo principal objetivo fue eliminar los restos de uranio.
Según el comunicado oficial, se trató de material enriquecido por encima del 20%, que, de quedar bajo dominio de otros agentes, cuenta con amplias posibilidades de proliferación para usos que podrían atentar contra los intereses norteamericanos.
De esta manera, la maniobra del DOE constituyó una estrategia de carácter preventivo, en un panorama internacional que se encuentra marcado por la tensión y mientras el bloque occidental, liderado por Estados Unidos, busca eliminar los márgenes de posibilidad de que sus enemigos desarrollen armamento nuclear.
Después de su extracción, los residuos de 13,5 kilogramos (aproximadamente 30 libras) fueron empaquetados en un contenedor de combustible gastado. A continuación, se ordenó el traslado de 160 km por tierra hasta un puerto venezolano, donde un buque de la empresa británica Nuclear Transport Solutions se responsabilizó de hacer llegar el uranio a Estados Unidos a inicios de mayo, y puso fin al plan de tres etapas.
«A su llegada, equipos estadounidenses descargaron los contenedores y los transportaron al emplazamiento de Savannah River (SRS) para su procesamiento y reutilización», puntualizaron. Desde la cartera destacaron el episodio como un logro enmarcado en el renacimiento de Venezuela y su retorno al sistema de la mano de Trump.
«La retirada segura de todo el uranio enriquecido de Venezuela envía otra señal al mundo de una Venezuela restaurada y renovada», afirmó Brandon Williams, administrador de la NNSA. Cabe destacar que el operativo también recibió el respaldo de plataformas internacionales como la OIEA y contó con asistencia de expertos provenientes del Reino Unido.
La red eléctrica venezolana, en colapso
Por otro lado, mientras el mundo discute alternativas para la transición energética y la exploración de fuentes sostenibles que aseguren el acceso a la electricidad, Venezuela se encuentra haciendo frente a las consecuencias de la alta demanda de consumo que colapsó a la red.
Desde el gobierno, aseguraron que se encuentran trabajando en el Plan de Recuperación y Transformación del Sistema Eléctrico Nacional para poner fin a los apagones, en respuesta a la multiplicación de las protestas callejeras que reclaman una solución para la crisis eléctrica e hídrica (EFE).
