La energía que necesitamos puede estar en los lugares más inesperados.
Lo que encontraron en plantas depuradoras no solo es útil, sino que podría ser la clave para que las ciudades funcionen de forma casi gratuita.
Pero ¿cómo es posible que algo tan sucio se convierta en energía utilizable? ¿Qué descubrieron realmente en estas aguas?
Cuál es el tesoro oculto en las plantas de tratamiento
Mientras los expertos se quiebran la cabeza buscando nuevas formas de obtener energía limpia, un equipo de científicos decidió que era hora de revisar los desechos.
Las plantas donde se limpian las aguas de nuestras ciudades son, aunque no lo parezca, verdaderas devoradoras de electricidad. Para que te hagas una idea, en lugares como Estados Unidos, estas instalaciones consumen hasta el 4% de toda la energía del país.
De hecho, si vives en un pueblo o una ciudad pequeña, lo más probable es que la planta de tratamiento de agua sea la que más gasta energía en todo el municipio. Es una factura enorme que pagamos todos y que, además, emite gases contaminantes a la atmósfera.
Para intentar frenar este gasto y ayudar al planeta, los investigadores dejaron de ver a las aguas residuales como desecho y empezaron a tratarlas como materia prima.
El resultado fue increíble: crearon un sistema que no solo limpia el agua, sino que aprovecha el 80% de esos lodos para generar algo valioso.
Con este método se logra extraer un 200% más de gas natural que con los sistemas tradicionales y, lo mejor de todo es que cuesta la mitad de precio deshacerse de los residuos. Básicamente, convirtieron un problema carísimo en una mina de energía.
Cómo lograron convertir el lodo en energía
El gran desafío siempre ha sido que los lodos de las alcantarillas tienen moléculas muy complejas y difíciles de romper.
Hasta ahora, se usaba un proceso llamado digestión anaeróbica (donde bacterias se comen los desechos), pero para este sistema resultaba muy ineficiente y dejaba demasiada basura sin procesar que terminaba en los vertederos.
Para cambiar esto, el equipo de la Washington State University (WSU), en un estudio publicado por el Chemical Engineering Journal añadió un paso previo que lo cambió todo.
Antes de que las bacterias actúen, someten el lodo a un tratamiento térmico y de presión con oxígeno. Esto funciona como un martillo químico que rompe las cadenas duras del material orgánico.
Gracias a este paso, el costo de procesar cada tonelada de lodo bajó de casi 500 dólares a solo 253 por tonelada de residuos sólidos. Es una forma mucho más inteligente de preparar la «comida» para que el siguiente paso del proceso sea ultraeficiente.
El secreto para conseguir energía
Una vez que el lodo está blando, entra en escena el verdadero motor de este descubrimiento: una nueva cepa de bacterias que los científicos encontraron y patentaron.
Lo que hace que esta bacteria sea tan especial es que es muy resistente. Mientras que otras bacterias necesitan productos químicos costosos para vivir, esta nueva cepa es muy fuerte y no requiere mucho cuidado.
Los investigadores explican que esta bacteria se desarrolla bien con solo «agua y una pastilla de vitaminas». Su trabajo es convertir el dióxido de carbono en metano puro, utilizando poca cantidad de hidrógeno.
El resultado es un biogás natural renovable de muy alta calidad, con una pureza del 99%. Esto significa que se puede utilizar directamente para calentar, transportar o generar electricidad, sin necesidad de procesarlo más.
Es un sistema muy eficiente: limpiamos el agua, gastamos menos dinero y obtenemos un combustible de alta calidad. Lo que antes era un desperdicio que nadie quería tocar, ahora podría ser el combustible que mueva nuestras ciudades de forma sostenible.
