El 4 de mayo de 2026, el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) reunió a tres actores relevantes del Departamento de Energía, Google y JP Morgan Chase para debatir acerca de la industria de las baterías en Estados Unidos y el futuro de la fabricación de ellas, poniendo de manifiesto la preocupación por el dominio de China en la cadena de suministro. A través de su cuenta oficial, el CSIS compartió las conclusiones de las intervenciones de los representantes que participaron: Brad Simmons, gerente de Política de Energía y Sostenibilidad de Google; Eric She, subsecretario adjunto para el Almacenamiento de Energía del DOE; y Sarah Orr, directora gerente de la Iniciativa de Seguridad y Resiliencia de JP Morgan Chase.
El último informe
A raíz de un estudio publicado el pasado 27 de abril acerca de la perspectiva del ecosistema de baterías para inteligencia artificial en el país, se sacaron conclusiones gracias a los trabajos de Ray Cai y Jane Nakano, quienes describen el sector como uno acelerado por años de incentivos federales que, ante el cambio de políticas, deben enfrentar una cadena de suministro global dominada en proporciones aplastantes por China.
Ante esto, también se detalló el aumento en la producción de baterías en Estados Unidos, el cual creció 140% entre 2020 y 2025, todo gracias a la Ley de Reducción de la Inflación (IRA) y la Ley de Inversión en Infraestructura y Empleo (IIJA), que trajeron más de 180 instalaciones de componentes primarios para la fabricación de las baterías en un total de 38 estados.
La conferencia y su advertencia
Google, JP Morgan y el Departamento de Energía de los Estados Unidos participaron en un debate organizado por el CSIS que tuvo como eje la pregunta «¿Puede Estados Unidos construir una industria de baterías competitiva sin depender de China y sin destruir el ecosistema que intenta crear?». Según lo expuesto por los responsables de los departamentos, las baterías en el país ya dejaron de ser sinónimo de vehículos eléctricos y pasaron a ser la base para el desarrollo tecnológico en general.
Y es que, tras la One Big Beautiful Bill, la ley impulsada por Donald Trump, los incentivos y créditos fiscales para la compra de vehículos eléctricos se eliminaron y se cancelaron cientos de proyectos de baterías desde 2025. En su lugar, las baterías crecieron por la inteligencia artificial. Respecto a esto, Brad Simmons de Google expresó: «Hemos estado creciendo a una tasa anual compuesta de alrededor del 20% durante los últimos cinco o seis años. El año pasado se marcó una escalada en esa curva con un crecimiento del 27% en la demanda».
Más adelante, dio números concretos y apuntó a que US$170 mil millones se utilizarán en Google durante 2026 solo en infraestructura relacionada con la tecnología de IA en Estados Unidos. Además, aclaró que las baterías cumplen dos roles diferentes en la empresa, ya que estabilizan las cargas irregulares generadas por los modelos de entrenamiento de inteligencia artificial en los centros de datos, como también respaldan la energía renovable que Google procura para sus operaciones.
Como problema principal de la misma pregunta con la que se presentó el debate del CSIS, los empresarios hablaron de China, y presentaron números con claridad: la participación del país en la capacidad de fabricación de celdas representa entre el 75% y el 85%, los materiales están en un 85% en manos de China (cátodo y ánodo) y el procesamiento de litio, cobalto y grafito creció un 66% en el país asiático.
Diagnóstico en Estados Unidos
Tanto el DOE como Google y JP Morgan destacaron el crecimiento de la fabricación de baterías, pero consideran que todavía se encuentran rezagados los componentes intermedios como ánodos, cátodos y separadores. A la vez, preocupa el dato de que existe un 38% menos de inversión en baterías después del pico producido a finales de 2024.
