Saltar al contenido
viernes, 23 de octubre de 2026 Edición Estados Unidos · en español
Energía

Una granja de Connecticut fundada en 1765 se modernizó con paneles solares y bombas de calor para reducir su factura de energía casi a cero

Por Skarlett Soto · 23 octubre, 2026 · 3:55 p. m. · 5 min de lectura Compartir: f 𝕏 in
Una granja de Connecticut fundada en 1765 se modernizó con paneles solares y bombas de calor para reducir su factura de energía casi a cero
Búsqueda de GoogleAñadir como fuente preferida→

En Connecticut hay una granja que lleva más de 260 años en manos de la misma familia.

Se llama Clover Nook Farm y, aunque comenzó a funcionar en 1765, sus propietarios encontraron en la tecnología una forma de seguir adelante con el negocio.

Hace algunos años instalaron paneles solares y bombas de calor para gastar menos en energía. El resultado fue mejor de lo que esperaban: según contó uno de sus responsables, la factura mensual quedó prácticamente en cero.

Hoy ese ahorro es especialmente importante. La guerra con Irán ha encarecido los combustibles y muchos agricultores de Connecticut están viendo cómo aumentan sus gastos de producción.

Algunos ya habían invertido en energía solar. Otros quieren hacerlo, pero reunir el dinero necesario puede ser tan difícil como afrontar las facturas.

Cómo una granja de 1765 consiguió reducir sus gastos de energía

Clover Nook Farm está ubicada en Bethany y actualmente la administra la octava generación de la familia.

Uno de sus responsables es Lars Demander, quien decidió apostar por los paneles solares y las bombas de calor para reducir los costos de funcionamiento.

La electricidad y la calefacción representan gastos importantes para cualquier negocio agrícola, especialmente cuando hay instalaciones que necesitan mantenerse en funcionamiento durante todo el año.

En Clover Nook, la familia buscó una manera de depender menos de esos servicios.

Demander explicó a CT Mirror que, después de instalar los equipos, la factura mensual de energía de la granja se acercó a cero.

La propiedad también recibió una ayuda del Departamento de Agricultura de Connecticut.

En 2024 fue incluida en un programa estatal de agricultura climáticamente inteligente que contemplaba la instalación de una bomba de calor en la tienda de la granja.

El equipo permitiría reemplazar la calefacción de propano y proporcionar aire acondicionado durante el verano.

La familia había comenzado a invertir en estas mejoras antes del reciente aumento del combustible. Ahora, contar con gastos energéticos más bajos le permite afrontar mejor los cambios de precios.

Por qué el aumento del combustible preocupa a otras granjas de Connecticut

Para los agricultores, el combustible es uno de esos gastos que no pueden evitar. Los tractores lo necesitan para trabajar la tierra y los vehículos para llevar los productos hasta sus compradores.

Por eso, cuando sube el precio del diésel, el trabajo de todos los días se vuelve más caro.

En abril de 2026, Connecticut Public informó que el diésel había aumentado casi US$2 por galón en apenas un mes, en medio de las consecuencias económicas de la guerra con Irán.

A eso se suman las facturas de electricidad, los fertilizantes y el mantenimiento de la maquinaria.

En Ellington, Seth Bahler, propietario de Oakridge Dairy, decidió hace aproximadamente diez años instalar unos 750 paneles solares.

El sistema tiene una capacidad de 250 kilovatios y, según explicó, le permite ahorrar entre US$8000 y US$10000 mensuales en electricidad.

Pero su granja lechera consume mucha energía, especialmente durante los meses más calurosos.

En verano, los ventiladores deben funcionar para mantener frescas a las vacas y la factura eléctrica todavía puede alcanzar los US$100 000.

Así que, aunque los paneles solares ayudan a reducir los gastos, el ahorro no siempre es suficiente para cubrir todas las necesidades de una granja.

Qué hacen los agricultores que todavía no pueden instalar paneles solares

Baylee Drown, una agricultora de Lyme, también decidió apostar por la energía solar, pero se encontró con un obstáculo.

Había solicitado US$30 000 de ayuda federal a través del programa Rural Energy for America Program (REAP). Sin embargo, la suspensión de esos fondos complicó la financiación de su proyecto.

Drown decidió continuar con la instalación, aunque ahora tardará más tiempo en recuperar el dinero invertido.

Mientras tanto, también intenta ahorrar de otras maneras.

Utiliza compost y prácticas de conservación del suelo que pueden ayudarla a reducir la compra de algunos insumos.

El problema es que los gastos de una granja siguen aumentando y no siempre es posible trasladar esas subidas al precio de los alimentos.

Por eso, cada productor busca dónde puede ahorrar.

Clover Nook consiguió reducir su factura de energía casi a cero. Oakridge Dairy ahorra miles de dólares al mes, aunque todavía paga cuentas elevadas. Y Drown sigue adelante con su proyecto solar, pero sin la ayuda económica que esperaba.

Las tres granjas muestran que producir parte de su propia energía puede aliviar los gastos, aunque no todos los agricultores tienen las mismas posibilidades de hacerlo.

En un momento en el que el combustible y otros insumos cuestan cada vez más, reducir esas facturas puede darles un poco más de margen para seguir trabajando sus tierras.

¿Te ha servido este artículo?

Recibe cada semana lo que de verdad importa

Análisis de energía, clima y naturaleza en tu correo. Gratis y sin spam.

Skarlett Redactora
Skarlett es ingeniera ambiental y redactora con experiencia en investigación y escritura creativa. Se especializa en abordar problemáticas ambientales actuales y en analizar las tecnologías sostenibles que buscan reducir su impacto. Comprometida con el medio ambiente, destaca por ofrecer contenidos claros y objetivos que invitan a la reflexión y fomentan el desarrollo sostenible.

Más en Ecoportal