Donald Trump, el presidente de Estados Unidos, firmó una nueva proclama que ordena negociar acuerdos con otros países sobre la importación de turbinas eólicas y sus componentes. La tarea está dirigida al Departamento de Comercio y a la Oficina del Representante Comercial para regular las importaciones por motivos de seguridad nacional, según lo explicaron en un comunicado publicado por la Casa Blanca.
El principal riesgo
Con un análisis a cargo del Departamento de Comercio, se determinó limitar la importación de las turbinas eólicas por considerarlas un riesgo al ser equipos que se conectan a internet por su uso en los parques eólicos. «Son una vulnerabilidad que podría permitir a un atacante tomar el control a distancia de la generación eléctrica», agregaron e indicaron que podría ser el origen de futuros sabotajes en las instalaciones y cortes de energía planificados desde el exterior.
Otro argumento para restringir el ingreso de estos equipos es que, según el informe, afectarían a los radares terrestres y aéreos porque generan ruido en la señal, reduciendo la capacidad de detectar movimientos y ocultando los que se consideran objetivos reales. A su vez, podrían provocar interferencias en el tráfico aéreo y en el pronóstico del tiempo, además de afectar la seguridad nacional y las misiones de defensa.
La Casa Blanca reafirma su postura contra la energía eólica
Trump se apoyó en el informe del Departamento de Comercio para concluir que las importaciones de turbinas eólicas al país podrían significar una amenaza a la seguridad nacional. El presidente respaldó el análisis surgido de una investigación iniciada en agosto de 2025 que registró los movimientos y el trabajo de expertos en el sector, afirmaron desde la Casa Blanca.
Aunque no hay medidas arancelarias firmes, podrían decidirse pronto a partir de la inclusión de la negociación con los países importadores, como lo explicó el presidente Trump. Gracias a la Ley de Expansión Comercial de 1962, se tomó la decisión que permite regular las importaciones por motivos de seguridad nacional y ratifica la preferencia de la administración por fuentes energéticas no renovables.
«Coincido con la conclusión del secretario de que las turbinas eólicas y sus componentes y subcomponentes se están importando a Estados Unidos en circunstancias que amenazan con perjudicar la seguridad nacional», escribió Trump.
Comercio, en el informe, calificó a la energía eólica como «poco confiable e intermitente», algo coherente con la postura de la administración Trump, que relegó el impulso de las energías renovables. Los argumentos expuestos en el informe señalan que estas fuentes obligan a los operadores a usar generadores de respaldo a combustibles fósiles para garantizar la estabilidad ante interrupciones.
Con respecto a lo económico, señalan que el sector eólico creció en la última década sin que aumentara proporcionalmente la capacidad de fabricación nacional de las piezas, como lo son las aspas, que no incrementaron la producción en la industria significativamente. Por ello, la dependencia de componentes fabricados en el exterior será tomada en cuenta por Trump y su administración.
Lo que viene
Para finalizar el comunicado, el Departamento de Comercio anunció que informará sobre las negociaciones con los países importadores de turbinas eólicas en un plazo de 180 días. Tras este período de seguimiento de componentes y turbinas, avisará si creen que hace falta tomar más medidas, como la imposición de nuevos aranceles. A la vez, la proclama explica que no modifica los aranceles vigentes sobre el aluminio y el acero, que afectan al sector eólico por el alto consumo de estos metales y rigen desde 2018. Todo está por verse, pero las acciones para frenar la transición energética podrían sumar un nuevo capítulo, ya no dentro, sino fuera de Estados Unidos.
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