No todo el mundo la conoce. De hecho, quizás es la primera vez que oyes la palabra hidricidad. Pues bien, es importante que sepas qué es y por qué puede ser una de las más sonadas en los próximos años. Se trata de una nueva manera de entender la energía. ¿Y si te dijéramos que se puede aprovechar la energía del sol o el aire incluso cuando no hay?
¿Qué es exactamente la hidricidad y por qué es importante?
La hidricidad es algo bastante reciente. Una nueva fuente de generar energía cambiando dos cosas: lo mejor de la hidroeléctrica y lo mejor del hidrógeno. Todo ello, usando fuentes renovables como la energía solar y la energía eólica.
Se trata de una técnica capaz de convertir el agua en oxígeno e hidrógeno. Esto lo consigue por un proceso de electrólisis que usa esa energía solar o eólica. Una tecnología que permite almacenar la energía de forma mucho más eficiente que antes, incluso cuando la principal fuente de energía, es decir, el sol o el aire, no está disponible. Sin interrupciones, sin contratiempos.
¿En qué se basa y cómo funciona la hidricidad?
El proceso de la hidricidad conlleva el hecho de usar la electricidad que dan fuentes de energía como la solar o la del viento. Así consigue después separar las moléculas de agua en oxígeno e hidrógeno mediante el proceso citado: la electrólisis.
¿Qué pasa después? Que el hidrógeno se almacena en una celda y se usa para dar electricidad cuando es necesaria. Se trata de un sistema que aprovecha esa capacidad de los combustibles de hidrógeno para dar una energía limpia. Y todo ello, con un suministro constante, incluso cuando esa fuente no está.
¿Qué tipos de proyectos actuales hay sobre la hidricidad?
Es algo muy novedoso y hoy está en fase de prueba y evaluación. Sin embargo, ya existen algunos prototipos y proyectos que están demostrando su posible viabilidad. Un ejemplo es el prototipo Sunflower, desarrollado por el Instituto Fraunhofer para Sistemas de Energía Solar en Alemania, que usa un electrolizador para descomponer el agua en hidrógeno y oxígeno utilizando energía solar.
Además, científicos de la Universidad de Buffalo han desarrollado un sistema de demostración que utiliza energía eólica y solar para dar hidrógeno extra en su campus. El proyecto Offshore Wind Power en Escocia también está analizando cómo la energía eólica marina puede contribuir a la producción y almacenamiento de este elemento tan citado en los últimos años: el hidrógeno.
La tecnología detrás de la hidricidad: cómo se integra la energía solar y el hidrógeno para un suministro continuo
La tecnología de la hidricidad funciona por diferentes concentradores que enfocan la luz solar a temperaturas altas, lo que permite dar electricidad a partir de la energía solar, y al mismo tiempo, separa las moléculas de agua en hidrógeno y oxígeno.
Durante el día, se almacena hidrógeno, asegurando un flujo constante de energía incluso durante la noche o cuando las condiciones meteorológicas no son precisamente buenas. Este proceso, por tanto, consigue almacenar el hidrógeno y mejora significativamente la eficiencia de la generación de energía, dando una solución perfecta a esos momentos donde el sol se oculta o el viento cesa.
Como ves, es una revolución. La tecnología de la hidricidad marca un nuevo modo de ver y pensar en lo que respecta a la energía renovable, da una visión más limpia para la producción de energía tanto de día como de noche. Aunque todavía está en sus primeras etapas, la hidricidad tiene todas las de ganar para transformar el mundo, como ya lo han hecho otras cosas como los paneles solares de noche.
