Una investigación realizada por el World Energy Investment, y compartida por la Agencia Internacional de Energía (IEA), recopiló información interesante sobre las inversiones en el sector energético en los últimos años, en un escenario global donde las fuentes renovables comienzan a tomar gran protagonismo. Según explican los analistas, los flujos de capital a nivel global alcanzarían los US$3,4 billones en 2026.
Un contexto global complicado
El aumento de gasto energético, el cual también contempla una notable suma en proyectos de energías renovables, sale a la luz en un contexto global complicado. Según el World Economic Forum (WEF), las tensiones geopolíticas, la escasez del petróleo y la crisis económica que azota a diversas regiones del mundo crean un escenario de completa incertidumbre, más que nada en lo que respecta a la agenda climática.
A través de un reciente comunicado, confirmaron que hubo un notable retroceso en los avances de la transición energética global. Los factores anteriormente nombrados tienen como consecuencia una disminución en las inversiones para proyectos de energías renovables. Y si bien esto podría representar un escenario favorable para los combustibles fósiles, el cierre del estrecho de Ormuz también impide aprovecharlo.
Recordemos que esta vía marítima es el principal corredor comercial para el petróleo a nivel mundial, por lo que su cierre provocó una de las crisis energéticas más preocupantes de los últimos años. Tras más de 100 días de clausura, las reservas de barriles de crudo disminuyeron a niveles críticos, producto de las medidas de emergencia implementadas por la IEA para mitigar las consecuencias de la escasez.
Datos alentadores publicados por la IEA
En contraposición al informe del WEF, el World Energy Investment compartió una recopilación de datos alentadores, donde augura un aumento de las inversiones energéticas para el 2026. De acuerdo con lo expresado en el nuevo documento publicado, habrá una notable diferencia respecto al dinero destinado a este sector en 2025. El año pasado, la inversión global total fue de US$2,7 billones de dólares, pero en 2026 ese monto alcanzará los 3,4 billones, un aumento del 5%.
De esta totalidad de dinero, alrededor de US$2,2 billones estarán destinados a proyectos vinculados a la energía limpia, que contemplan la creación de redes, almacenamiento, producción de combustibles de baja emisión, electrificación y otros sistemas renovables útiles para llevar adelante la transición energética. No obstante, también habrá dinero para la producción de petróleo, gas natural y carbón.
La institución que llevó adelante esta investigación señala que un total de US$1,2 billones irá dirigido al sector de combustibles fósiles, lo que representa una disminución en comparación con años anteriores. En este marco, el petróleo es el más complicado, ya que se pronostica una baja en la actividad, mientras que el GNL muestra proyecciones alentadoras, al igual que el carbón.
Efectos de la crisis energética global
Si bien este informe reconoce las consecuencias actuales de la crisis del petróleo, señala que existen algunos puntos positivos a considerar. Puso como ejemplo el efecto rebote que tendrá este escenario en cuanto a inversiones, ya que la escasez de crudo dejó en evidencia las vulnerabilidades actuales del sector y consolidó a la seguridad energética como una nueva prioridad de las naciones.
Se trata de un escenario que favoreció a la figura de las fuentes renovables. Al registrar una escasez de petróleo, que repercutió en el sistema energético global de manera profunda, contar con energías de almacenamiento, que no dependan de factores externos, se erige como una estrategia tentadora para los países. Asimismo, los proyectos vinculados a la energía eólica, solar y de baterías toman gran protagonismo y son considerados por las autoridades como una respuesta inmediata a los efectos de la crisis.
