En medio de la guerra con Oriente Medio, el mercado energético ha sido uno de los sectores con mayor impacto a nivel mundial y la crisis planea continuar. De acuerdo con la IEA, la guerra plantea consecuencias sobre los mercados globales con una interrupción del suministro petrolero por los bloqueos, lo que puede impactar a los hogares y empresas de forma directa. El conflicto que bloquea el estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas de mayor relevancia, implica volatilidad en los precios y desabastecimiento en algunos mercados.
Se avecina una escalada en el conflicto con Oriente Medio
La guerra con Oriente Medio ha generado graves consecuencias para el mercado; no solo los países involucrados directamente se han visto afectados. A nivel mundial, los precios se encuentran en un punto de alta volatilidad e incertidumbre, que es casi imposible de predecir.
Por otra parte, el bloqueo de una de las rutas más usadas por el mercado energético, que es el estrecho de Ormuz, propicia que crezca la incertidumbre. Cerca del 20 % del consumo mundial de crudo transita por esta ruta estratégica, lo que supone que, si el conflicto continúa, en los próximos meses veamos una escalada en la crisis de abastecimiento.
Reducir la demanda energética es clave para la protección del mercado energético
De acuerdo con la Agencia Internacional de la Energía, aumentar la oferta no es suficiente para compensar el impacto energético a nivel mundial. Luego de la suspensión de la escolta militar para liberar los buques en el estrecho de Ormuz, afirman que reducir la demanda energética es una de las salidas clave para la protección del consumidor y de la economía.
La crisis energética actual requiere de soluciones rápidas, y la única manera para la IEA es reduciendo el consumo energético tanto en países desarrollados como emergentes. Uno de los elementos centrales es el transporte terrestre, que representa cerca de un 45 % de la demanda mundial de petróleo.
Una de las medidas recomendadas por la IEA es usar transporte público, así como reducir la velocidad en autopistas, por lo menos 10 kilómetros por hora, a fin de ahorrar combustible. En las grandes ciudades, restringir la circulación por matrícula también puede ser una alternativa para hacerle frente a la crisis de combustibles.
Por supuesto, el uso compartido de autos forma parte de las medidas para generar un menor impacto en el gasto de combustible. De igual forma, el sector logístico podrá optimizar las rutas de reparto para mejorar la eficiencia y distribución de mercancías. Al igual que el sector aéreo, con rutas más viables que permitan la economía en combustibles.
En cuanto al ámbito doméstico, recomiendan reducir el uso de gas licuado de petróleo y que sea destinado solo a zonas vulnerables. A través de cocinas eléctricas y modernas que permitan una disminución de este elemento, al igual que en vehículos que usan GLP para transitar.
Medidas que no resuelven la crisis, pero facilitan la estabilidad de los mercados
Cabe resaltar que estas recomendaciones no son una solución al problema, son medidas transitorias que podrían amortiguar las consecuencias del conflicto. Dada la incertidumbre de los mercados, es muy impredecible mantener el abastecimiento estable, pero con medidas de contención, es posible que no se vea afectado el suministro de combustible por un tiempo.
Ante la advertencia de la IEA sobre las consecuencias de la guerra en el mercado energético, la única alternativa propuesta es reducir el consumo para estabilizar el mercado. Dado el informe con 10 medidas para evitar el desabastecimiento energético, por el momento la disponibilidad de combustibles depende de las medidas diplomáticas que se tomen a nivel internacional y la resolución del conflicto.
