¿Es posible plantar agua de lluvia? El término suena raro, pero se ha desarrollado un nuevo invento que es capaz de convertir esos “tesoros del cielo” en algo mucho más que lluvia. Algo que hoy hace más falta que nunca.
“Plantar agua de lluvia”: la novedad que viene pisando fuerte
Estamos viviendo momentos difíciles. Son momentos en los que la sequía y los cortes de agua son algo demasiado cotidiano. Esto hace que los inventos y los proyectos se estén multiplicando de manera exponencial.
En México, un ingeniero del Instituto Politécnico Nacional ha desarrollado un invento que puede cambiar todo esto de manera radical. Algo nunca antes visto.
Se trata de un polímero biodegradable que puede llegar a convertir el agua de lluvia en estado sólido. Todo ello con el objetivo de combatir la terrible sequía y también de optimizar el uso de recursos de agua de la zona, y especialmente, de la agricultura. Es un avance que busca transformar la manera en que gestionamos el agua, sobre todo en zonas de grandes sequías.
¿Cómo funciona el polímero biodegradable?
El polímero se llama acrilato de potasio y se comercializa en forma de polvo. Un polvo que se hidrata con agua de lluvia. Ahora bien, cuando está bien hidratado, se convierte en gel y es capaz de retener el agua hasta por 40 días. El gel absorbe hasta 200 veces su peso en agua y también puede mantenerse en el suelo durante 6 semanas.
Y lo que sorprende de todo esto, es que el polímero no solo retiene el agua, sino que lo hace manteniendo la humedad según la propia necesidad que tenga la planta. ¿Y si la humedad se agota? El gel vuelve a su forma habitual esperando por un nuevo ciclo. Así es como las cosechas van a crecer de forma constante en zonas donde el agua no se deja ver.
Ventajas y beneficios de este curioso polímero
El polímero no solo tiene beneficios para la agricultura. También es una solución muy barata y, además, ecológica. Y es que, con solamente 25 kg por hectárea, se puede ahorrar hasta el 80% del precio de costes de producción. Además, el polímero no es tóxico para el medio ambiente.
En países como Argentina, Ecuador, India, Rusia, Perú, España y los Emiratos Árabes Unidos, ya está siendo distribuido, y ha demostrado ser una herramienta muy prometedora para enfrentar esas temibles sequías.
El modelo de Clément Damiens: plantar agua de lluvia
Todos estos avances vienen de un modelo, precisamente conocido como “plantar agua de lluvia”. Es decir, capturar agua en fosos antes de que alcance los arroyos y permitir que se infiltre en el suelo, así es como se retiene, al igual que con el polímero citado.
Estos depósitos en la tierra también ayudan a conservar el exceso de agua durante las temporadas de lluvias intensas. De hecho, este personaje francés plantó 2000 arbustos a lo largo de los canales para proteger los fosos del temible viento tan fuerte de la zona y aumentar la biodiversidad.
El sistema ha demostrado ser muy efectivo y ha llamado la atención de todos los agricultores de la zona. Algo que, seguramente, se acabará extendiendo por el resto de Europa y llegando también al propio México.
«Plantar agua de lluvia” con fosos o con el uso de polímeros puede llegar a ser un medio que asegure la disponibilidad de agua en zonas afectadas por sequías. Todo lo necesario para mejorar mucho más de lo que pensamos la seguridad alimentaria y hacer que la agricultura sea no solo posible, sino también sostenible.
