Las desregulaciones implementadas por la administración de Donald Trump aumentaron las inversiones en la actividad petrolífera de EE. UU. En este marco, una nueva compañía de petróleo y gas se suma a la explotación de yacimientos en el Golfo de México del territorio estadounidense, con el objetivo de reforzar la producción nacional. La empresa en cuestión posee la capacidad de producir alrededor de 4000 barriles de crudo por día.
Desregulaciones en EE. UU.
Donald Trump adoptó para su segundo mandato una postura de mano dura contra las regulaciones vinculadas a la agenda de transición energética. Asimismo, derogó múltiples normativas que impedían la libre actividad petrolífera, algo que consideraban negativo para la economía nacional. La idea del actual Gobierno es reforzar la producción y alcanzar el dominio energético para eliminar la dependencia externa.
Desde la Agencia de Protección Ambiental (EPA) llevan un exhaustivo trabajo de desregulación que busca alcanzar los objetivos planteados por Trump. Según un reciente informe, esta nueva política, en menos de un año, permitió reducir los costos de energía e hizo los vehículos más asequibles, todo esto respetando las obligaciones y las leyes vigentes. Una de las normativas eliminadas para alcanzar estas metas fue la «constatación de peligro».
Esta medida, aprobada bajo la presidencia de Barack Obama, era el «santo grial del exceso regulatorio en EE. UU.», según Lee Zeldin, director de la EPA. Al lado de esta normativa, la administración republicana lleva adelante políticas que buscan fomentar el uso y la producción de combustibles fósiles. Para ello, consideraron crucial desregular la actividad petrolífera en el Golfo de México, una medida bastante cuestionada por la oposición y los grupos ambientalistas.
El ingreso de una nueva empresa
Este sábado, se anunció el ingreso de una nueva compañía de petróleo y gas al Golfo mediante la adquisición de Renaissance Offshore. Asimismo, la empresa 1947 Oil & Gas Plc, respaldada por Tim Duncan, fundador de Talos Energy, y cofundada por Jeff Currie, exestratega de materias primas de Goldman Sachs, y el inversor Ivan Murphy, comenzará su producción en alta mar dentro del territorio estadounidense.
Esta transacción refleja el interés existente en esta región, que posee una infraestructura consolidada y un perfil de producción estable que permite a las empresas operar de manera eficiente. Se prevé que la empresa, con los recursos disponibles y una operatividad del 100%, pueda extraer más de 4000 barriles de petróleo de manera diaria, lo que se traduciría en un importante refuerzo para la producción nacional en medio de este complicado contexto internacional.
Actividad petrolífera en el Golfo de México
En medio de la escasez actual del petróleo, la administración de Donald Trump avanzó con políticas concretas de su agenda de desregulación. A finales de marzo, un comité federal estadounidense aprobó una normativa que permite la ampliación de la perforación petrolífera en el Golfo de México. Con esta desregulación, las empresas que operan en la región quedan eximidas de la obligación de proteger las especies en peligro de extinción.
Pete Hegseth, secretario del Departamento de Guerra de EE. UU., explicó que esta decisión responde a la presión por parte de las compañías de perforaciones de petróleo y gas, que amenazaron con frenar su producción por el gran número de litigios pendientes. Esto tendría repercusiones negativas para la economía y la seguridad energética nacional, por lo que optaron por esta medida de desregulación.
Desde el Gobierno de Donald Trump consideran importante incentivar la producción en el Golfo, ya que las regulaciones ambientales adoptadas por la administración de Joe Biden solo generaron pérdidas para el país. Según explicaron las autoridades nacionales, solo un refuerzo en la producción nacional permitiría alcanzar la independencia energética, objetivo que se convirtió en una de las prioridades de Estados Unidos ante la inestabilidad internacional.
