El transporte de petróleo en la industria energética es vital para la matriz energética, pero un derrame como el ocurrido en Keystone puede ser letal. En 2022, un derrame de petróleo en el oleoducto Keystone encendió las alarmas a la comunidad por consecuencias ambientales y a las autoridades sobre nuevas medidas de supervisión a las infraestructuras de transporte de energías.
El transporte de energías es necesario, pero bajo medidas estrictas
Movilizar grandes cantidades de energía por medio del petróleo líquido es fundamental para la matriz energética e industrial del país. Cabe destacar que los oleoductos son los medios de transporte petroleros más confiables y seguros, siempre que se tomen las medidas pertinentes.
El dilema sucede cuando no se establecen las supervisiones pertinentes y a tiempo, lo que ocasiona que la infraestructura se debilite ante la gran cantidad de barriles de petróleo que circulan por estos espacios. Por lo tanto, el oleoducto puede generar derrames que afectan el ecosistema cercano.
Esta situación sucedió en diciembre de 2022 en Kansas, cuando el oleoducto Keystone sufrió un derrame petrolero de gran impacto que causó daños a la fauna y ecosistemas cercanos. Se estima que se derramaron cerca de 13 mil barriles de petróleo.
Acuerdo y medidas para contrarrestar los efectos del derrame de Keystone
Bajo la realidad actual, con incertidumbres en el mercado petrolero global, un derrame se convierte en un grave problema económico y ambiental para la región. Por lo tanto, las autoridades acordaron un acuerdo con la empresa operadora, South Bow.
Las medidas de dicho acuerdo implican un pago de US$26,8 millones por sanciones civiles; de igual forma, para reparar los daños en el ecosistema y mejorar la infraestructura del oleoducto, invertirán cerca de US$40 millones. Además, se dará una compensación de más de US$3 millones al estado de Kansas para proyectos en recursos naturales que fueron afectados por el derrame petrolero.
A su vez, las autoridades han afirmado la importancia de que las supervisiones y controles sean rigurosos, ya que un derrame petrolero causa impactos devastadores a los ecosistemas, que muchas veces no pueden recuperarse por completo.
El derrame de Keystone registró impactos en alrededor de 2700 animales y cerca de 14 hectáreas de terreno se vieron afectadas. Sin contar los gastos económicos y energéticos por la pérdida del recurso, por lo que la seguridad energética también implica un fortalecimiento de la infraestructura para el transporte de energías.
Aunque los oleoductos sean seguros, tienen que mantenerse en condiciones óptimas para ser totalmente eficientes. Por dicha razón, se deben tomar medidas rigurosas y con controles estrictos a fin de evitar derrames que causen daños ambientales.
Importancia de una red de transporte petrolero segura y confiable
Tras el incidente, la Agencia de Protección Ambiental (EPA) acordó medidas de limpieza para la empresa operadora a fin de retirar los restos de petróleo y retomar el ecosistema en las zonas afectadas. A su vez, recuerdan la importancia de mejorar el mantenimiento y supervisión de estas infraestructuras energéticas estratégicas para la industria.
Mantener los oleoductos en buen estado es una necesidad, afirma la EPA, ya que son parte esencial de la industria energética y como fuente de transporte de recursos para la seguridad energética. Pero al mismo tiempo, son el mecanismo que protege el ecosistema de contaminaciones ambientales.
Por lo tanto, el oleoducto Keystone es una parte esencial del sector energético estadounidense y permite transportar petróleo líquido desde diversas localidades a lo largo del país. Se ha demostrado que una zona contaminada puede ser reutilizada, tal como sucede en Kentucky con el vertedero de carbón que ahora genera energía, una forma de equilibrar la seguridad energética con la protección del ambiente.
