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Energía

Los paneles solares flotantes hasta ahora parecían limitados a aguas tranquilas, pero una empresa noruega tiene otra visión y quiere llevarlos a mares donde las olas pueden alcanzar 3,5 metros

Por Skarlett Soto · 16 julio, 2026 · 10:55 p. m. · 4 min de lectura Compartir: f 𝕏 in
Los paneles solares flotantes hasta ahora parecían limitados a aguas tranquilas, pero una empresa noruega tiene otra visión y quiere llevarlos a mares donde las olas pueden alcanzar 3,5 metros
Fuente: Créditos Ecoportal, imagen editada por IA
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La energía solar flotante tiene un límite difícil de superar.

Estos sistemas están ganando popularidad como alternativa a los parques terrestres porque permiten producir electricidad sin ocupar grandes extensiones de suelo.

Sin embargo, hay una complicación: el oleaje.

Cuando aparecen olas fuertes, vientos intensos y cambios bruscos en el nivel del agua, muchos sistemas convencionales encuentran sus principales limitaciones.

Pero una empresa noruega decidió desafiar este problema y diseñar una tecnología que podría abrir nuevas posibilidades para la energía solar flotante.

¿Pueden los paneles solares sobrevivir a un oleaje de varios metros?

Por qué la energía solar no ha podido zarpar del puerto

Los parques solares flotantes tienen varias ventajas si los comparamos con los terrestres.

No ocupan grandes extensiones de suelo y, en climas cálidos, el agua puede ayudar a mantener los paneles a una temperatura más favorable para su funcionamiento.

Por eso, su instalación ha crecido con fuerza en diferentes partes del mundo.

El problema es que muchos de estos sistemas dependen de una condición específica: aguas relativamente tranquilas.

Lagos, embalses y otras superficies protegidas son los principales lugares donde se encuentran estas instalaciones.

Una estructura puede sufrir daños importantes cuando debe soportar constantemente el oleaje, los vientos fuertes y las variaciones en el nivel del agua.

Estas limitaciones han frenado la expansión de los paneles solares flotantes hacia lugares con condiciones más exigentes.

Lo que faltaba era un sistema pensado para moverse con el agua en lugar de intentar resistir toda su fuerza.

Y una empresa noruega cree haberlo desarrollado.

BRIZO, una estructura diferente

Fred. Olsen 1848 desarrolló BRIZO, un sistema de energía solar flotante basado en una red de cables pretensados que sostiene individualmente cada flotador.

Cada pieza está conectada por separado a la red, lo que ayuda a impedir que la carga soportada por un flotador se transfiera directamente a los demás.

Cuando el oleaje empuja la estructura, las líneas distribuyen el esfuerzo para evitar que el problema en una parte del sistema provoque una reacción en cadena.

Los tubos de polietileno incorporados añaden flexibilidad entre la red y el sistema de anclaje.

En condiciones de viento fuerte, el diseño también obliga a los flotadores a acercarse a la superficie del agua para reducir su exposición.

La empresa asegura que el sistema está diseñado para soportar olas de hasta 3,5 metros.

DNV revisó las metodologías utilizadas, las cargas hidrodinámicas, el comportamiento estructural y las pruebas realizadas a escala.

Es un paso importante antes de cualquier despliegue comercial.

Sin embargo, la verdadera pregunta es otra.

¿Funcionará de la misma manera cuando tenga que soportar durante meses las condiciones reales del agua?

Lo que BRIZO aún tiene que demostrar

Aunque existe una revisión técnica de DNV, todavía faltan pruebas en condiciones reales.

BRIZO continúa en fase piloto y uno de sus próximos desafíos será un proyecto instalado en el laboratorio flotante de EDP en Portugal.

Allí se probarán durante un año cuatro boyas automáticas de tensión en un embalse con variaciones en el nivel del agua.

Ese período servirá para medir la durabilidad del sistema, su comportamiento bajo diferentes condiciones y la facilidad de mantenimiento.

Según DNV, la revisión técnica representa un paso previo hacia aplicaciones más exigentes, pero no es una certificación del producto.

BRIZO todavía necesita demostrar que su estructura no solo puede soportar las olas.

También debe probar que puede hacerlo durante largos períodos, con costos competitivos y sin exigir un mantenimiento demasiado complejo.

Si los resultados son positivos, el sistema podría avanzar hacia proyectos de mayor escala.

La energía solar flotante lleva años creciendo, pero todavía enfrenta importantes limitaciones cuando abandona las aguas tranquilas.

BRIZO intenta superar precisamente ese obstáculo.

Ahora viene la parte más difícil: demostrar que una estructura capaz de resistir olas de hasta 3,5 metros también puede funcionar durante años y producir electricidad a un costo que haga viable su despliegue a gran escala.

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Skarlett Redactora
Skarlett es ingeniera ambiental y redactora con experiencia en investigación y escritura creativa. Se especializa en abordar problemáticas ambientales actuales y en analizar las tecnologías sostenibles que buscan reducir su impacto. Comprometida con el medio ambiente, destaca por ofrecer contenidos claros y objetivos que invitan a la reflexión y fomentan el desarrollo sostenible.

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