Un nido de águila calva ha complicado un gran proyecto solar de 516 acres en Nueva York.
Las primeras evaluaciones no habían detectado nidos dentro del terreno ni en sus alrededores.
Pero tiempo después apareció uno en la zona del proyecto.
La construcción no fue cancelada, aunque el hallazgo obligó a las autoridades a revisar las condiciones para proteger a las aves.
Pero ¿hasta qué punto puede un solo nido cambiar un proyecto de este tamaño?
Cómo apareció un nido que nadie había detectado
Cuando se hicieron las primeras evaluaciones de impacto ambiental, todo parecía estar bien.
No había registro de nidos de águila calva dentro del terreno de 516 acres entre Cambria y Pendleton, ni tampoco a 0,25 millas alrededor.
Pero la situación cambió inesperadamente en la primavera de 2024.
El Departamento de Conservación Ambiental informó de la presencia de un nido en la zona del proyecto.
El propio desarrollador confirmó su ubicación el 1 de mayo de ese año.
Eso obligó a revisar una situación que parecía resuelta.
Bear Ridge Solar ya tenía previsto construir una planta de 100 MW capaz de abastecer aproximadamente a 25 000 hogares.
Pero ahora había que sumar la presencia de una especie protegida.
Y el nido no era el único problema ambiental que las autoridades tenían sobre la mesa.
Qué otros impactos ambientales se detectaron en la zona
Al examinar el área, los técnicos de la Oficina de Emplazamiento de Energías Renovables (ORES) también identificaron otro punto importante.
El parque solar afectará a 341,9 acres de hábitat invernal ocupado por el aguilucho norteño.
Esta ave de presa utiliza los campos abiertos durante el invierno para moverse y buscar alimento.

Por eso, la empresa deberá presentar un plan que consiga un beneficio neto de conservación para compensar ese impacto.
El proyecto también ha provocado discusiones entre algunos residentes y autoridades locales del condado de Niágara.
Durante las reuniones públicas aparecieron preocupaciones por el tamaño de la instalación y los cambios que puede provocar en la zona.
No estamos hablando de un proyecto pequeño.
Bear Ridge Solar ocupará 516 acres entre Cambria y Pendleton y tendrá un costo estimado superior a los $220 millones.
Con un proyecto de esa escala y dos cuestiones relacionadas con la fauna, quedaba por saber qué ocurriría con la construcción.
El nido cambia las reglas, pero no detiene el proyecto
Las autoridades finalmente establecieron nuevas condiciones en julio de 2026.
Y la restricción más importante está alrededor del nido.
Entre el 1 de enero y el 30 de septiembre, la empresa tendrá que suspender todo trabajo que se encuentre a menos de 0,25 millas de ese punto.
Son nueve meses en los que esa parte del terreno quedará limitada para evitar molestias durante un periodo especialmente sensible para las águilas.
Pero hay un detalle importante
Eso no significa que Bear Ridge Solar tenga que detener toda la construcción durante nueve meses.
El proyecto podrá seguir avanzando fuera de esa zona y también deberá cumplir con las demás medidas ambientales establecidas por las autoridades.
Por eso, encontrar el nido no terminó con un parque solar de 516 acres, pero sí cambió las condiciones bajo las que podrá construirse.
El caso de Bear Ridge muestra lo difícil que puede ser encontrar un equilibrio cuando un gran proyecto energético comparte espacio con la fauna.
La energía solar puede ayudar a reducir el uso de combustibles fósiles, pero eso no elimina los impactos que una instalación puede tener sobre su entorno.
En este caso, el proyecto seguirá adelante. Solo tendrá que adaptarse a un vecino que no aparecía en los primeros planes.
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