Año tras año, millones de aves migratorias se ven afectadas por la iluminación en grandes ciudades que desorienta su camino. Pensilvania, específicamente la ciudad de Harrisburg, halló un modo para la protección de las aves, reducción energética y eficiencia del sistema. La contaminación lumínica es un tema que afecta a las especies que migran por su ciclo natural, alterando los ecosistemas.
La contaminación lumínica puede ser un problema para las aves
Las grandes ciudades suelen emanar luces por todas sus calles, edificios y casas, pero esa iluminación que sentimos como una normalidad y seguridad puede afectar a las especies migratorias. La mayoría de las aves migratorias viajan de noche a través de señales sensoriales específicas que las guían.
No obstante, cuando pasan por zonas con alta contaminación lumínica por las luces encendidas toda la noche, se desorientan. Las luces actúan como un desviador de las aves, lo que provoca colisiones con ventanas, aterrizajes en otras zonas y hasta un gasto mayor de la electricidad si chocan en redes energéticas.
Por lo tanto, para frenar el impacto que crea la iluminación nocturna, Harrisburg en Pensilvania decidió crear un plan de ahorro energético y cuidado de las aves. Reducir la luz artificial nocturna puede ser la manera de salvar a millones de aves que suelen pasar cada año por Estados Unidos y la ciudad de Harrisburg como ruta migratoria.
Pensilvania encontró la solución para protección ambiental y reducción de iluminación
El programa elaborado por la asociación Appalachian Audubon se denomina «Lights Out» y es una iniciativa voluntaria que consiste en disminuir la energía en interiores y exteriores durante la noche para reducir la contaminación lumínica. La idea es crear conciencia ambiental y energética en la población para preservar las aves al mismo tiempo que se reduce el consumo.
Actualmente, los costos energéticos en Pensilvania son elevados por la presión de los centros de datos, lo que motiva a reducir los gastos en energía para el ahorro de dinero, mejorar la eficiencia y proteger la migración entre primavera y otoño. Reducir la colisión de aves también mejora las redes, ya que se disminuyen los choques en el cableado.
Minimizar la contaminación lumínica es una actividad que no requiere de alto esfuerzo. En horas de la noche, la mayoría suele dormir y, al reducir la iluminación, incentivan el ahorro en las tarifas energéticas. Es un tema que optimiza la eficiencia energética, al mismo tiempo que educa a la población sobre la importancia de la preservación de las aves migratorias para el cuidado de ecosistemas.
Estas aves son capaces de controlar plagas, dispersar semillas, movilizar nutrientes en los suelos a largas distancias y son un indicador de la temperatura global del planeta. Si desaparecen o modifican sus rutas migratorias, podría generar pérdidas en ecosistemas que alteran en mayor medida las consecuencias del cambio climático.
Medidas que se toman para disminuir los impactos ambientales y la contaminación lumínica
Cualquiera puede participar en el programa de reducción de iluminación nocturna en temporadas de migración de aves. Entre el 1 de abril hasta el 31 de mayo, y del 15 de agosto al 15 de noviembre, desde las 0:00 hasta las 06:00 a. m., es cuando más se acentúa el programa, pero puede realizarse durante todo el año y generar mayor ahorro en las tarifas eléctricas.
Se puede apagar la iluminación decorativa exterior, reducir los focos, eliminar la iluminación estroboscópica, reducir las luces interiores, especialmente en edificios durante la noche; los trabajadores nocturnos usar cortinas o persianas, eliminar la iluminación hacia el cielo y sustituir por iluminaciones hacia el suelo, así como instalar sensores de movimiento automático para reducir el consumo, y por supuesto, incluir sistemas de bajas emisiones para optimizar las redes.
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