Lo que debía ser una solución verde para el planeta terminó convirtiéndose en una lluvia de metales sobre el barro.
La planta de almacenamiento de baterías de iones de litio de Moss Landing, California, sufrió un incendio que se prolongó durante tres días.
Mientras una densa nube de humo cubría la zona, algunos vecinos reportaron dolores de cabeza, problemas respiratorios y sangrado de nariz.
Pero mientras tanto, otra cosa caía en silencio sobre el estuario contiguo.
Un grupo de científicos analizó el humedal después del fuego y descubrió miles de kilos de metales procedentes de las baterías esparcidos por el terreno.
¿Cómo un proyecto clave para las energías renovables terminó provocando un problema ambiental en una zona natural tan sensible?
Qué revelaron las muestras de suelo tras el incendio de las baterías
Para saber qué había ocurrido, investigadores de los Laboratorios Marinos de Moss Landing de la Universidad Estatal de San José comenzaron a estudiar el estuario Elkhorn Slough pocos días después del incendio.
El equipo tenía muestras anteriores de un proyecto de restauración realizado en esa zona, lo que permitió comparar cómo estaba el humedal antes y después del fuego.
Los análisis confirmaron que los niveles de níquel, manganeso y cobalto habían aumentado considerablemente. Estos metales forman parte de las baterías utilizadas en la planta.
Además, la composición encontrada en el terreno era compatible con los materiales de las baterías quemadas, lo que permitió relacionar esos depósitos con el incendio.
En una zona de unas 120 hectáreas del humedal, los investigadores estimaron que se habían depositado alrededor de 25 000 kilogramos de metales.
Lo más llamativo es que la capa era tan fina que podría haber pasado desapercibida con métodos de muestreo convencionales
Qué riesgos corren los vecinos y la vida silvestre del humedal
La ubicación de la planta de almacenamiento de energía resulta especialmente delicada.
Está junto al estuario Elkhorn Slough y cerca de campos de cultivo.

Después del incendio surgió preocupación por lo que podía ocurrir con los metales depositados sobre el terreno y por la posibilidad de que terminaran desplazándose hacia otras partes del ecosistema.
Además, residentes de las zonas cercanas reportaron problemas respiratorios, erupciones en la piel, dolores de cabeza y sangrado de nariz después del incendio.
Sin embargo, todavía se necesita más investigación para determinar la relación entre esos síntomas y la exposición al humo.
Otro punto que preocupa es lo que puede ocurrir con los animales.
Los científicos están estudiando si el níquel, el manganeso y el cobalto pasan del sedimento al agua y si pueden terminar acumulándose en plantas, invertebrados y peces del estuario.
Los vecinos afectados también presentaron demandas contra Vistra y otras partes relacionadas con la instalación por los posibles daños provocados por el incendio.
El problema ahora es saber adónde fueron esos metales
Encontrar esa fina capa de metales sobre el suelo fue solo el comienzo.
Si hubieran utilizado únicamente los métodos de muestreo habituales, parte de ese depósito podría haber pasado desapercibido.
Por suerte, los investigadores actuaron rápidamente y pudieron comparar lo que encontraron con muestras tomadas antes del incendio.
Ahora el equipo sigue estudiando Elkhorn Slough para entender qué ocurrió después.
Las concentraciones encontradas en la superficie disminuyeron con el paso del tiempo, pero eso abrió otra pregunta: ¿adónde fueron esos metales?
Los científicos quieren saber cómo se mueven por el fango, el agua, la vegetación y las diferentes capas del suelo
También buscan entender si terminan acumulándose en los organismos que viven en el estuario.
Solo con ese seguimiento podrán determinar cuál será el impacto ambiental a largo plazo y qué medidas podrían ser necesarias para proteger la zona.
Al final, este incendio mostró que la tecnología para almacenar energía todavía tiene problemas que resolver.
Mientras los vecinos buscan respuestas y las autoridades investigan lo ocurrido, los científicos intentan descubrir qué pasó con los metales que terminaron sobre el humedal.
Porque producir energía más limpia también exige pensar en qué ocurre cuando una instalación de este tamaño falla.
El estudio completo sobre la dispersión de los contaminantes fue publicado en Aiello, I. W., Endris, C., Cunningham, S., Fountain, M., Grand, M. M., Heim, W., Kahn, A. S., & Wasson, K. (2025). Coastal wetland deposition of cathode metals from the world’s largest lithium-ion battery fire. Scientific Reports, 15, 42113. https://doi.org/10.1038/s41598-025-25972-8
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