A través de la Comisión Reguladora Nuclear de los Estados Unidos (NRC) se aprobó la renovación de la licencia de operación de la planta nuclear Robinson en Hartsville, Carolina del Sur. Perteneciente a la empresa Duke Energy, su licencia se extiende ahora hasta el 2050 y amplía su vida útil como reactor, reemplazando lo que estaba previsto para 2030 como finalización de la relación contractual. De esta forma, es la segunda instalación nuclear que renueva su licencia en manos de Duke Energy, luego de que Oconee Nuclear Station ampliase su vinculación en 2025.
Detalles de una historia nuclear
La NRC otorgó en 1970 la licencia original por 40 años a la planta nuclear Robinson y se convirtió en la primera central comercial del sureste de los Estados Unidos. En 1971, la misma entró en operación y se convirtió en aquel momento en la mayor central nuclear del mundo. Ahora llega una nueva renovación tras la primera que se había realizado en 2004, cuando extendieron el tiempo de vida útil hasta 2030. Este jueves 23 de abril, se da la segunda renovación aprobada por la NRC, lo que permitiría a la planta operar por un total de 80 años.
Carolina del Sur ve con el anuncio de Duke Energy una garantía para su principal fuente de energía. Y es que la energía nuclear y la flota de Duke Energy en las Carolinas abarcan el 51% de generación, con el 49% restante proveniente de otras fuentes de energía.
Más vida útil a la central nuclear Robinson
La planta nuclear Robinson, de 54 años de historia y una de las más antiguas de Estados Unidos, oficializó la aprobación de la licencia operativa por al menos 20 años más, extendiendo su vida útil hasta 2050 y la posibilidad de que Duke Energy desarrolle nuevas tecnologías de energía nuclear hasta dicha fecha. La capacidad actual de la central es de 759 MW generados, lo que abastece a 570 000 hogares y genera alrededor de 500 empleos bien remunerados, según la NRC.
Según Duke Energy, US$1700 millones se utilizaron como inversión para mejorar los equipos y lograr la operatividad hasta el 2050, siendo el eje central de la empresa mantener el cumplimiento de los requisitos de la NRC. Además, confirmaron que buscarán hacer lo mismo con otras 11 unidades nucleares en operación en el resto de Estados Unidos, siendo Oconee Nuclear Station y la central Robinson solo el comienzo.
Esta decisión de la NRC va de la mano con lo presentado por el gobierno federal, como el programa UPRISE (Updating Power Reactors through Innovation and Sustained Engineering), diseñado para expandir y reactivar reactores nucleares en el territorio, todo con el objetivo de llegar a 400 gigavatios de generación para 2050. Esta medida implementada por el Departamento de Energía va de la mano con la aceleración de la expansión en los centros de datos e inteligencia artificial que aumentan drásticamente la demanda eléctrica.
La solución, según varias compañías, como Duke Energy, es renovar las licencias para no construir nuevas plantas desde cero, siendo esta la opción más económica y que garantiza la potencia de la energía nuclear, prioritaria para la administración Trump.
Declaraciones oficiales
El gobernador de Carolina del Sur, Henry McMaster, habló sobre la renovación de las licencias en plantas nucleares y dijo: «Las necesidades energéticas de Carolina del Sur siguen creciendo; extender la licencia operativa de la planta nuclear Robinson preserva una fuente confiable y asequible de energía nuclear de la que depende nuestro estado». De la mano, el CEO de Duke Energy expresó su satisfacción luego de la firma de la NRC: «Extender la vida operativa de este activo probado nos ayuda a entregar electricidad a bajo costo y disponibilidad permanente para los clientes».
