Ahogarla a metros de la superficie para detener su voracidad es la última solución.
Todos sabemos que la IA nos facilita la vida, pero usarla está saliendo mucho más caro de lo que pensábamos. Una consulta rápida pone en marcha un meticuloso sistema de máquinas gigantescas que no descansan para dar respuesta, gastando descomunales recursos.
El problema se ha disparado a tal punto que una empresa decidió que la mejor solución para no agotar al planeta es irse al fondo del agua. ¿Te imaginas que la respuesta para salvar nuestros recursos estuviera escondida en el mundo subacuático?
Hallan la respuesta debajo del agua
El crecimiento de la IA ha sido tan descabellado que las redes eléctricas de las ciudades ya no dan abasto.
Para que te hagas una idea, el año pasado estos centros consumieron tanta energía como países del tamaño de Alemania.
Empresas como Google y Amazon buscan lugares estratégicos donde instalar monumentales centros de datos que requieren una capacidad energética que no muchas ciudades pueden ofrecer.
Y no es solo luz lo que gastan. Estas máquinas se caracterizan por consumir millones de litros de agua dulce para mantenerse a temperatura óptima y no quemarse.
La búsqueda de un lugar donde sobre la energía y el enfriamiento no cueste tanto ha llevado a una empresa a buscar en la profundidad del agua una eficiente solución.
El ambicioso plan de mudar la tecnología al medio del océano
Aikido Technologies es una startup que quiere cambiar las reglas del juego y dar una solución efectiva para esta emergencia.
A través de investigaciones pudieron confirmar algunos datos escalofriantes. Solo en 2025, los centros de datos dedicados a la IA consumieron unos 448 teravatios hora (TWh) y los estudios prevén que esta cifra podría duplicarse en menos de 5 años.
La propuesta no solo quiere resolver el problema energético acuciante sino también una polémica social: El síndrome NIMBY “not in my backyard” o «No en mi patio trasero», que responde a la oposición de muchas comunidades a la instalación de estos gigantes por su alto consumo energético y sobre todo la contaminación visual y estética.
Así fue como se inspiraron en diseñar unas plataformas flotantes que parecen sacadas de una película, logrando instalar enormes servidores dentro de una mina de energía, todo en un mismo lugar.
¿De qué se trata realmente esta idea que combina IA y océanos?
La propuesta de la empresa de San Francisco se basa en colocar los centros de datos dentro las plataformas eólicas offshore.
Mientras cosechan energía del agua, el consumo se desarrolla en un mismo lugar, se ahorran kilómetros de cables carísimos que suelen perder mucha electricidad en el camino, mejorando la estabilidad de la red eléctrica nacional.
El verdadero «milagro» de esta tecnología es cómo resuelve el gasto de agua usando el frío del mar. Los servidores de IA se instalan dentro de estas plataformas, sumergidas a unos 20 metros de profundidad.
El calor que generan las máquinas se transfiere directamente a las paredes de acero y de ahí al agua helada del océano. Es una forma de enfriar que aprovecha la masa térmica infinita del mar, un plan tan ambicioso como crear un Sol en la Tierra.
Cada una de estas bases flotantes AO60DC puede manejar hasta 12 megavatios de potencia informática, lo que es una barbaridad de procesamiento, y el diseño está hecho para aguantar tormentas extremas usando tecnología de la industria del petróleo.
Este avance nos demuestra que la solución a los grandes problemas tecnológicos suele estar en mirar hacia la naturaleza. Es un alivio saber que en medio de una gran crisis energética, existen empresas buscando formas de proteger nuestros recursos básicos mientras la tecnología sigue creciendo.
