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Energía

Sensores dentro de las palas de un aerogenerador detectaron impactos de apenas 0,3 onzas, sensibilidad suficiente para registrar colisiones de pequeños murciélagos y aves

Por Skarlett Soto · 6 noviembre, 2026 · 12:55 p. m. · 4 min de lectura Compartir: f 𝕏 in
Sensores dentro de las palas de un aerogenerador detectaron impactos de apenas 0,3 onzas, sensibilidad suficiente para registrar colisiones de pequeños murciélagos y aves
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Saber cuántas aves y murciélagos chocan contra las turbinas eólicas no es tan sencillo como parece.

En tierra, los investigadores pueden buscar animales muertos alrededor de los aerogeneradores. Pero en medio del océano, donde también se instalan estas estructuras, hacerlo es mucho más complicado.

Y si los impactos ocurren durante la noche, detectarlos resulta todavía más difícil.

Para intentar resolver este problema, un grupo de científicos probó un sistema que permite registrar los golpes directamente desde las palas de las turbinas.

Se llama WT-Bird y combina sensores de vibración, cámaras e inteligencia artificial. Durante las pruebas, consiguió detectar impactos simulados de objetos de apenas 0,3 onzas, un peso comparable al de algunas aves pequeñas y murciélagos.

Cómo funciona el sistema que detecta impactos en las palas

Las entidades WEST y TNO trabajaron en una nueva versión de WT-Bird para mejorar la detección de posibles colisiones.

Instalaron tres sensores de fibra óptica en cada pala, a unos 26, 52 y 79 pies del buje central.

La idea es sencilla: cuando algo golpea una pala, el material vibra. Los sensores registran esa vibración y permiten analizar si pudo tratarse de una colisión.

Para complementar la información, colocaron cámaras térmicas y convencionales en la base de la torre, además de un iluminador infrarrojo.

Las imágenes se analizan con ayuda de inteligencia artificial y permiten revisar lo que ocurrió cuando los sensores detectaron un posible impacto.

Una de las cosas que querían comprobar era si el sistema podía registrar golpes muy pequeños.

En los ensayos utilizaron proyectiles simulados de distintos pesos y lograron detectar impactos de objetos de apenas 0,3 onzas.

Esto es importante porque algunas aves y murciélagos son muy pequeños y sus choques pueden pasar inadvertidos.

Aunque el sistema no detecta necesariamente todos los impactos, ofrece otra manera de estudiar las colisiones sin depender únicamente de encontrar animales muertos.

Qué encontraron durante las pruebas en Minnesota

El equipo instaló la tecnología en Eolos, una turbina de investigación ubicada en UMore Park, Minnesota.

Durante el período de funcionamiento del sistema registraron 15 posibles colisiones contra las palas.

De ellas, 13 ocurrieron al anochecer o durante la noche, según informó la Universidad de Minnesota. 

Esto muestra por qué resulta útil contar con sensores que funcionen incluso cuando no hay suficiente luz para observar lo que sucede alrededor de las turbinas.

Los científicos también compararon los resultados con los de las búsquedas tradicionales de cadáveres.

Las estimaciones ajustadas obtenidas con WT-Bird fueron estadísticamente compatibles con las de esas inspecciones, aunque eso no significa que ambos métodos hayan detectado exactamente los mismos casos.

Además, los sensores pueden aportar información sobre la zona de la pala donde se produjo un posible impacto.

Con estos datos, los investigadores podrían conocer mejor en qué momentos y lugares ocurren las colisiones.

El desafío de llevarlo a los parques eólicos marinos

Las principales pruebas de WT-Bird se realizaron en una turbina terrestre, pero los investigadores quieren que también pueda utilizarse en parques eólicos marinos.

Allí, estudiar las colisiones es especialmente difícil.

Si un ave o un murciélago golpea una turbina en medio del océano, encontrar su cuerpo después del accidente puede ser prácticamente imposible.

Por eso, registrar los impactos desde las propias palas podría aportar información que hoy es difícil conseguir.

Sin embargo, todavía falta comprobar que el sistema funcione con la misma precisión en el entorno marino.

Las pruebas realizadas hasta ahora son prometedoras, pero no permiten determinar cuántos animales mueren realmente en un parque eólico marino.

Si la tecnología demuestra que funciona bien en esas condiciones, los investigadores podrían utilizar sus datos para identificar los períodos de mayor riesgo y estudiar posibles medidas de protección.

WT-Bird todavía no evita que las aves y los murciélagos choquen contra las turbinas. Lo que permite es detectar posibles impactos que, de otra manera, podrían pasar inadvertidos.

Y conocer mejor cuándo ocurren esos accidentes puede ser un primer paso para encontrar formas de reducirlos.

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Skarlett Redactora
Skarlett es ingeniera ambiental y redactora con experiencia en investigación y escritura creativa. Se especializa en abordar problemáticas ambientales actuales y en analizar las tecnologías sostenibles que buscan reducir su impacto. Comprometida con el medio ambiente, destaca por ofrecer contenidos claros y objetivos que invitan a la reflexión y fomentan el desarrollo sostenible.

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