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Energía

En parques eólicos de California y Washington, probaron una alarma que primero emite un silbido y luego una alerta más intensa, y más de la mitad de las águilas reales modificaron su vuelo

Por Skarlett Soto · 13 septiembre, 2026 · 6:55 p. m. · 4 min de lectura Compartir: f 𝕏 in
En parques eólicos de California y Washington, probaron una alarma que primero emite un silbido y luego una alerta más intensa, y más de la mitad de las águilas reales modificaron su vuelo
Imagen generada con inteligencia artificial
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Para un águila, volar cerca de las enormes palas de una turbina puede convertirse en un peligro.

Por eso, un grupo de investigadores decidió probar algo bastante sencillo: avisarle antes de que se acercara demasiado.

El sistema utiliza cámaras para detectar a las aves y, cuando alguna entra en una zona de riesgo, comienza a emitir sonidos. Primero lanza un silbido y, si el animal sigue avanzando, activa una señal más fuerte.

Y muchas de las águilas reaccionaron.

¿Puede una simple alarma conseguir que cambien de rumbo a tiempo?

Una alarma que solo suena cuando un ave se acerca

Las turbinas eólicas son enormes y sus palas pueden alcanzar grandes velocidades.

Para aves como el águila real o el águila calva, acercarse demasiado a la zona que recorren esas palas puede ser peligroso.

Entonces, los investigadores quisieron saber si podían advertirles de alguna manera.

Para eso probaron un sistema llamado DTBird en dos parques eólicos: Manzana, en California, y Goodnoe Hills, en Washington.

La idea es bastante simple.

Unas cámaras instaladas en las turbinas vigilan el cielo. Cuando detectan que un ave grande se acerca, el sistema activa un primer sonido.

Es un silbido intermitente.

Si el ave sigue avanzando, aparece una segunda señal, más fuerte e intensa.

Así, no hay una alarma sonando todo el día. Solo se activa cuando realmente hay un ave cerca.

Muchas águilas cambiaron de rumbo

Para comprobar qué ocurría, los investigadores revisaron miles de horas de video y observaron cómo reaccionaban las aves después de escuchar los sonidos.

Y encontraron una diferencia importante.

Entre las águilas reales identificadas con mayor probabilidad, el 79 % de las observadas en California y el 61 % de las de Washington reaccionaron de una manera que probablemente redujo el riesgo de entrar en la zona barrida por las palas.

Algunas ladeaban las alas. Otras cambiaban de dirección o modificaban su recorrido después de escuchar la alarma.

En Washington, además, pudieron comparar qué pasaba cuando las señales estaban encendidas y cuando permanecían en silencio.

Sin los sonidos, el 65 % de las rapaces no reaccionaba. Cuando las alarmas estaban activadas, esa cifra bajaba al 27 %.

Pero no todas las aves respondieron de la misma manera

El viento, por ejemplo, también parecía importar.

En águilas y buitres, una mayor velocidad del viento estuvo relacionada con una mayor probabilidad de reaccionar de forma eficaz. En otras rapaces más pequeñas ocurrió lo contrario.

También hubo otra diferencia interesante.

Las aves que ya se encontraban en una situación de mayor riesgo tenían más probabilidades de reaccionar que aquellas que volaban por una trayectoria menos peligrosa.

Una solución prometedora que todavía debe demostrar algo importante

El experimento abre una posibilidad interesante para los parques eólicos.

Si una cámara puede detectar a un águila y un sonido consigue que cambie su trayectoria antes de acercarse demasiado, podría existir una manera relativamente sencilla de reducir algunos encuentros peligrosos con las turbinas.

Pero todavía falta responder la pregunta más importante.

El estudio analizó cómo reaccionaban las aves, no cuántas colisiones conseguía evitar el sistema.

Es decir, sabemos que muchas cambiaron su vuelo después de escuchar la alarma, pero todavía no sabemos hasta qué punto eso se traduce en menos muertes.

Por eso será necesario probar el sistema en más lugares y durante más tiempo.

Por ahora, el experimento dejó una señal alentadora.

A veces, conseguir que un águila se aparte del peligro puede empezar con algo tan sencillo como hacer que escuche un sonido justo a tiempo.

 

Puedes consultar el estudio completo en: Smith, J. P., Felton, S. K., Schneider, S. R., Romansic, J. M., Zirpoli, J. A., Terrill, S. B., & Allison, T. D. (2026). Behavioral responses of large soaring raptors to audio deterrents at commercial wind-energy facilities in the western USA. Journal of Raptor Research, 60(3), jrr2516. https://doi.org/10.3356/jrr2516

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Skarlett Redactora
Skarlett es ingeniera ambiental y redactora con experiencia en investigación y escritura creativa. Se especializa en abordar problemáticas ambientales actuales y en analizar las tecnologías sostenibles que buscan reducir su impacto. Comprometida con el medio ambiente, destaca por ofrecer contenidos claros y objetivos que invitan a la reflexión y fomentan el desarrollo sostenible.

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