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Producir alimentos a gran escala se vuelve un desafío en un planeta donde el agua es cada vez más escasa, por eso, científicos estadounidenses desarrollaron un spray capaz de duplicar el crecimiento de tomates en invernaderos

Por Skarlett Soto · 5 agosto, 2026 · 4:55 p. m. · 4 min de lectura Compartir: f 𝕏 in
Producir alimentos a gran escala se vuelve un desafío en un planeta donde el agua es cada vez más escasa, por eso, científicos estadounidenses desarrollaron un spray capaz de duplicar el crecimiento de tomates en invernaderos
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El agua está presente, pero la sal del suelo dificulta que las raíces la absorban correctamente.

Hay millones de hectáreas de tierra para cultivar que se están llenando de sal debido a la sequía y el riego excesivo.

Esto ha generado una crisis para el tomate, uno de los alimentos más comunes del mundo.

El problema es que limpiar el suelo requiere mucha agua dulce, que ya no tenemos.

Los científicos en Estados Unidos buscaron una solución y encontraron algo sencillo: rociar las hojas de las plantas con una mezcla hecha de caparazones de crustáceos y minerales.

¿Puede una solución barata como este spray salvar las cosechas que están atrapadas en tierras que ya no son fértiles?

La sal permanece en el suelo, pero el tratamiento llega directo a las hojas

Lavar la sal del suelo requiere grandes cantidades de agua dulce, algo que no está disponible hoy en día.

Por otro lado, reemplazar las capas de tierra no es posible a gran escala debido a los altos costos.

Sabiendo esto, un equipo liderado por la Universidad de Texas en El Paso decidió toma un camino diferente. 

En vez de combatir la tierra con sal, crearon una solución para rociar en las hojas.

Esta solución se hizo con quitosano, un material de las conchas de mariscos, y pequeñas partículas de óxido de manganeso.

Al rociar esto en las hojas, la planta absorbe poco a poco elementos que activan sus defensas sin cambiar la química del suelo.

Es una opción prometedora, ya que utiliza pequeñas cantidades de material, lo que podría reducir los costos de aplicación y facilitar su uso a gran escala.

La planta tratada duplicó su biomasa, pero ¿qué pasa con los frutos?

Los ensayos realizados con condiciones muy salinas mostraron resultados inesperados en la estructura de las plantas.

El tratamiento hizo que el peso de la parte aérea, como tallos y hojas, se duplicara. Además, el volumen de las raíces aumentó más del 55 % en comparación con las tomateras no tratadas.

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La salinización del suelo es un problema global. El exceso de sales dificulta que las raíces absorban agua, lo que provoca que las plantas reduzcan su crecimiento, la fotosíntesis y surgen desequilibrios nutricionales. En casos graves una producción agrícola podría desplomarse a causa de esto.

A nivel celular, los pigmentos fotosintéticos aumentaron un 91 %.

Al mismo tiempo, la actividad de las enzimas que combaten el estrés oxidativo subió hasta un 300 %.

Esto ayudó a prevenir el colapso celular debido al exceso de sal.

Este avance ha sido documentado por investigadores de la UTEP. Pero hay una diferencia importante que los científicos resaltan.

Lo que se duplicó fue la biomasa de la planta, es decir, su tamaño y fuerza vegetal, no necesariamente la cantidad o peso de los tomates al final.

Tener un follaje sano y raíces más fuertes es esencial para que la planta no muera antes de producir frutos.

Sin embargo, aún no se sabe si este crecimiento vegetativo se traduce completamente en un aumento en la cantidad de tomates cosechados por hectárea.

El invernadero resolvió muchas variables que el campo abierto volverá a introducir

Es un gran avance lograr estos resultados en un invernadero, pero en el mundo real es diferente.

Fuera de allí, las condiciones no son tan ideales.

No hay un clima perfectamente controlado y cualquier lluvia inoportuna o viento fuerte podría eliminar el producto antes de que las hojas lo absorban.

Por eso, aún hay que calcular cuántas veces habría que aplicar el producto en el campo y cuánto costaría realmente hacerlo por hectárea.

Además, al tratar cultivos con nanopartículas, hay que ser muy cuidadosos.

Antes de que este spray esté disponible en las tiendas, los científicos deben asegurarse de que, después de varias cosechas, los restos de manganeso no se acumulen en la tierra ni dañen a los microbios beneficiosos del suelo.

La idea suena muy buena para proteger nuestros alimentos, pero la verdadera prueba será cuando tenga que enfrentar las condiciones impredecibles del clima en campo abierto.

Aun así, este spray económico representa una propuesta prometedora.

En lugar de gastar mucho dinero intentando limpiar la tierra salada, se enfoca en fortalecer a la planta desde las hojas. Si los ensayos de campo confirman estos resultados, podría convertirse en una alternativa de bajo costo para ayudar a los cultivos en zonas afectadas por la salinización y la escasez de agua dulce.

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Skarlett Redactora
Skarlett es ingeniera ambiental y redactora con experiencia en investigación y escritura creativa. Se especializa en abordar problemáticas ambientales actuales y en analizar las tecnologías sostenibles que buscan reducir su impacto. Comprometida con el medio ambiente, destaca por ofrecer contenidos claros y objetivos que invitan a la reflexión y fomentan el desarrollo sostenible.

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