Las pirámides, esos colosales que son y han sido fuente de fascinación durante milenios. Y no solo por su increíble grandeza, sino por los muchos misterios que la rodean. De hecho, un estudio reciente dice que la pirámide de Giza tiene en su interior energía electromagnética. ¿Podría esto ocurrir también en Teotihuacán?
Energía electromagnética en la Gran Pirámide de Giza
Recientemente, un equipo de investigadores dirigido por la Universidad ITMO de San Petersburgo ha analizado cómo la pirámide de Giza es capaz de responder a las ondas de radio. En ciertas condiciones, por tanto, la pirámide puede concentrar energía electromagnética en dos zonas: sus cámaras internas y también debajo de su base.
Se ha calculado que la estructura resuena con ondas de radio de entre 200 y 600 metros de longitud, algo que es capaz de capturar y distribuir la energía como nunca antes se ha visto. Este descubrimiento va mucho más allá de lo que podemos pensar. Tiene aplicaciones en el desarrollo de nanopartículas para células solares, con una eficiencia extrahumana.
En realidad, las polémicas que giran en torno a Giza no son nuevas. Pero hasta ahora no hemos tenido un estudio que certificara y entendiera cómo interactúa con el campo electromagnético terrestre. Pero, ¿puede algo similar encontrarse en las pirámides de México?
Teotihuacán: un enigma aún sin resolver
No solo hay pirámides en Egipto. En México están otras de las pirámides más famosas del mundo entero. Construidas, en teoría, mucho antes de la propia llegada de los europeos. Entre ellas, la de Teotihuacán, una ciudad antigua que fue el centro de poder en Mesoamérica.
Las pirámides del Sol y la Luna, al igual que la Gran Pirámide de Giza, fueron diseñadas con una precisión extrahumana y están alineadas con las mismas estrellas. Sin embargo, hasta ahora no se ha descubierto ninguna propiedad electromagnética que sea similar a la que hay en Egipto.
Pirámide del Sol y la Luna: símbolos de poder y misticismo
La Pirámide del Sol es una estructura colosal, que se cree estuvo relacionada con ceremonias y rituales de dos elementos claves: fuego y agua. En las profundidades de la pirámide se han visto cámaras que tienen una curiosa forma de trébol, posiblemente usadas para ceremonias religiosas.
La Pirámide de la Luna es la segunda más grande de la ciudad y está alineada con el Cerro Gordo, un centro de poder ritual. Diversas tumbas han sido encontradas en su interior, lo que ya denota o enmarca más todavía su auténtica importancia. Un misterio que quizás el día de mañana nos dé una nueva forma de generar la energía.
Aunque Teotihuacán aún tiene más de un secreto, no se ha encontrado (por ahora) evidencia de que puedan tener energía electromagnética. Al menos de la misma manera que la Gran Pirámide de Giza. Sin embargo, la duda está ahí.
¿Podría Teotihuacán revelar nuevos secretos en el futuro?
No hay evidencia como tal, pero no significa que las pirámides de México sí guarden algún tipo de sistema para generar energía que todavía no hemos descubierto. Algún sistema de energía con otras propiedades que cambien el rumbo de la propia historia. Quizás, lo que hoy llamamos magia no sea más que una ciencia todavía por descubrir.
Lo cierto es que ambas culturas, la egipcia y la mesoamericana, compartieron, como el resto de culturas, un amor profundo por los astros, por la energía y por la riqueza del ser humano y su divinidad. Sea como sea, hoy, al igual que milenios antes, las pirámides siguen siendo un enigma, y tal vez algún día descubramos que, al igual que en Giza, en México también hay secretos “energéticos” esperando ser descubiertos.
