Chris Wright y Keith Sonderling ratificaron las políticas en materia energética que lleva adelante la administración republicana. Los funcionarios defendieron la articulación entre los departamentos de Energía y de Trabajo para lograr el repunte del sector.
EE. UU., potencia energética
Mientras disputa el podio en la carrera tecnológica con China, la Casa Blanca sigue al frente de ambiciosos proyectos que tienen como eje la dominancia energética en el tablero geopolítico internacional y la consolidación de la cadena de suministro local.
Con pretensiones de asegurar la soberanía energética y quebrantar la dependencia actual de otras naciones para producir suministros esenciales, el gobierno republicano otorgó mayor relevancia al Departamento de Energía (DOE), dirigido por Chris Wright.
Además de impulsar el mercado nacional de los hidrocarburos, el organismo dirige una amplia estrategia para el despegue de la inteligencia artificial y su incorporación como herramienta clave en los procesos productivos. En consecuencia, el desarrollo de la energía nuclear y del gas natural también son ejes de la planificación, como elementos fundamentales para abastecer a los centros de datos.
En este escenario, y luego de que la firma del acuerdo de paz con Irán asegurara la reapertura del estrecho de Ormuz, el secretario Wright dejó en claro que el país «se encuentra abierto» a recibir inversiones extranjeras gracias a las medidas de desregulación promovidas por el primer mandatario.
Seguro de que el futuro seguirá siendo impulsado por el crudo, Trump no dudó en respaldar a la industria reiteradas veces, en detrimento de los avances de la energía solar y eólica. Bajo este compromiso, regulaciones ambientales que limitaban el avance de iniciativas extractivistas fueron revocadas.
Como resultado, Wright celebró que «billones de dólares» se están desembolsando «en la infraestructura estadounidense para energía, manufactura e IA, con el fin de fortalecer el futuro energético y volver a construir a lo grande en América».
Sus dichos fueron recogidos inmediatamente por el secretario interino de la cartera de Trabajo (DOL), Keith Sonderling, quien, además de felicitar la obra de su colega y la determinación de Trump, se mostró comprometido con la capacitación de la mano de obra estadounidense para estar a la altura del progreso energético.
Foco crítico: La inteligencia artificial
Actualmente, y orientada por los lineamientos del Pax Silica, la administración encabeza un plan de educación de la población en materia de IA. La revolución de los sistemas automatizados obligó al DOL a replantearse la problemática de la inserción laboral en tiempos de volatilidad digital.
Ante el conocimiento de que gigantes tech como Amazon comenzaron a ejecutar recortes de personal para su reemplazo por inteligencias digitales diseñadas para cumplir las mismas labores en tiempo récord y con eficiencia asegurada, la entidad desplegó el programa «TechAccess».
El proyecto es una convergencia entre el sector laboral, educativo y tecnológico, y tiene como objetivo principal el entrenamiento de la fuerza laboral para su articulación con las nuevas tecnologías. Con una fuerte perspectiva de democratización de la información y el financiamiento de US$224 000 000 de la NSF, la propuesta inaugurará centros de capacitación para que los trabajadores acrediten conocimientos básicos en IA.
Wright apuesta por la energía nuclear
Frente a la problemática de la falta de abastecimiento energético para sostener las extensas redes de centros de datos que están tomando el terreno estadounidense, el DOE ve en la energía nuclear la clave para ofrecer una solución efectiva al dilema.
Gracias a su capacidad de alimentar los sistemas de forma ininterrumpida y a su garantía de reducción de las emisiones de carbono, las plantas nucleares son candidatas prioritarias para forjar la infraestructura crítica necesaria para que EE. UU. se abra paso a lo grande en la nueva era digital.
Por ello, iniciativas como el reactor avanzado Ward 250, de Valar Atomics, y la propia Misión Génesis conforman medidas de acción concretas para garantizar el suministro, con miras a su exportación en los próximos años.
