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sábado, 7 de noviembre de 2026 Edición Estados Unidos · en español
Energía

EE. UU. construyó una tumba nuclear en las Islas Marshall para contener toneladas de residuos altamente radiactivos, pero hubo fallas en el diseño y ahora esta enorme cúpula de hormigón se enfrenta al deterioro y a la amenaza del aumento del nivel del mar

Por Skarlett Soto · 18 agosto, 2026 · 5:55 p. m. · 4 min de lectura Compartir: f 𝕏 in
EE. UU. construyó una tumba nuclear en las Islas Marshall para contener toneladas de residuos altamente radiactivos, pero hubo fallas en el diseño y ahora esta enorme cúpula de hormigón se enfrenta al deterioro y a la amenaza del aumento del nivel del mar
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En el Pacífico, hay un lugar donde la radiación del pasado y los problemas del cambio climático de hoy se encuentran.

Este lugar es la Cúpula de Runit.

Estados Unidos la construyó para enterrar los desechos radiactivos de sus pruebas nucleares en las Islas Marshall.

El paso del tiempo se ha convertido en un problema. La cubierta muestra signos de deterioro, el nivel del mar está subiendo y el agua entra y sale del cráter con las mareas.

¿Qué puede pasar con esta enorme cubierta de concreto a medida que aumenta el nivel del mar?

Un cráter de bomba convertido en vertedero nuclear

Entre 1946 y 1958, Estados Unidos realizó 67 pruebas nucleares en los atolones de Bikini y Enewetak, en las Islas Marshall.

Para hacer estas pruebas, las autoridades tuvieron que sacar a la gente que vivía allí.

Las explosiones fueron muy fuertes.

Si sumamos toda la fuerza de estas explosiones, equivale aproximadamente a detonar 1,6 bombas como la de Hiroshima cada día durante doce años.

El resultado fue un suelo contaminado con materiales radiactivos, entre ellos plutonio-239, un isótopo con una vida media de unos 24 000 años.

En los años 70, la gente empezó a presionar para regresar al atolón de Enewetak.

Para limpiar parte de la contaminación, Washington eligió la isla de Runit, que ya tenía un cráter grande debido a una prueba atómica llamada Cactus.

Los militares y trabajadores quitaron la capa de tierra contaminada de varias islas cercanas, la mezclaron con escombros y materiales contaminados, y lo tiraron todo en el cráter.

Acumularon alrededor de 85 000 metros cúbicos de residuos y materiales contaminados, que es como el agua de unas 34 piscinas olímpicas.

Una tapa de hormigón sobre coral poroso

Para cubrir el vertedero, se construyó una estructura circular llamada Cúpula de Runit, o «La Tumba», como la conocen los habitantes locales.

La cubierta se hizo uniendo 358 paneles de hormigón, cada uno con un espesor de unos 45 centímetros. La estructura completa tiene unos 115 metros de diámetro.

Pero había una característica importante en su construcción.

El fondo del cráter no recibió una barrera impermeable. Los materiales contaminados quedaron directamente sobre el coral poroso del lugar.

Por eso, la cúpula nunca funcionó como un depósito completamente aislado del entorno.

El agua subterránea dentro del cráter sube y baja con las mareas y puede entrar en contacto con los materiales almacenados.

Woods Hole Oceanographic Institution registró que este intercambio de agua es precisamente uno de los motivos por los que la estructura continúa siendo vigilada.

El deterioro del hormigón y el debate sobre su riesgo actual

Con el tiempo, la cúpula se ha visto afectada por el desgaste.

El hormigón presenta grietas y otros signos de deterioro que han llevado a realizar reparaciones y controles sobre su estado.

A esto se suma otra preocupación.

El nivel del mar continúa aumentando y existe inquietud sobre cómo puede afectar el cambio climático a una estructura construida hace décadas en una pequeña isla del Pacífico.

Sin embargo, aquí la situación es más complicada de lo que parece.

El Departamento de Energía de Estados Unidos sostiene que la cúpula no representa actualmente un peligro inmediato y explica que buena parte del atolón ya quedó contaminada por las propias pruebas nucleares realizadas décadas atrás.

De hecho, los estudios indican que existe mucho más plutonio procedente de aquellas pruebas en los sedimentos de la laguna que dentro de la propia cúpula.

Por otro lado, los habitantes y dirigentes de las Islas Marshall llevan años expresando su preocupación por el futuro de la estructura y por lo que podría ocurrir a medida que cambien las condiciones del océano.

Por eso, el verdadero debate no es simplemente si la cúpula está filtrando residuos o si puede romperse.

La pregunta es cuánto riesgo adicional representa una estructura envejecida dentro de un atolón que ya quedó profundamente marcado por décadas de contaminación nuclear.

En definitiva, la Cúpula de Runit muestra hasta qué punto las consecuencias de aquellas pruebas siguen presentes muchas décadas después.

Toneladas de materiales contaminados permanecen bajo una enorme cubierta de hormigón en una pequeña isla expuesta al océano.

Y mientras el nivel del mar continúa aumentando, vigilar qué ocurre con esa estructura será cada vez más importante para entender si un problema heredado del pasado puede convertirse en uno mayor en el futuro.

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Skarlett Redactora
Skarlett es ingeniera ambiental y redactora con experiencia en investigación y escritura creativa. Se especializa en abordar problemáticas ambientales actuales y en analizar las tecnologías sostenibles que buscan reducir su impacto. Comprometida con el medio ambiente, destaca por ofrecer contenidos claros y objetivos que invitan a la reflexión y fomentan el desarrollo sostenible.

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