Contar con un suministro de energía estable y sin emisiones en escuelas de Virginia se convierte en una oportunidad de aprendizaje para las nuevas generaciones. Ante las presiones energéticas en Estados Unidos, la salida para estabilizar las redes es a través de las renovables como las redes solares, junto con el almacenamiento en baterías.
Educación con foco renovable en las escuelas de Virginia
Las escuelas son pilar fundamental para el progreso de Estados Unidos; por tanto, Virginia apostó por el fomento a la energía solar y de almacenamiento. Mientras el cambio climático siga golpeando con calor extremo, la necesidad de contar con suministro suficiente y estable se hace mayor.
Además, las presiones a las redes por centros de datos, tecnología avanzada y alto consumo de energía crean un escenario de inestabilidades a nivel energético que podría conllevar consecuencias como interrupciones en el servicio. La ventaja de las renovables como la solar es que depende de un elemento que últimamente tenemos de sobra: los rayos solares.
En el distrito de Roanoke, en Virginia, las escuelas se dieron cuenta de que el factor de calor extremo podría ser aprovechado al generar energía a través de redes solares. Y como el sol no permanece día y noche, por medio de las baterías podrán almacenar esa energía para casos de emergencia.
Mantener ciclos de energía estables y adaptables
Por largo tiempo, las escuelas en Roanoke han instalado paneles solares en zonas estratégicas para reducir el costo energético, disminuir la huella de carbono y enseñar a los estudiantes la importancia de contar con sistemas resilientes y adaptables a las nuevas realidades del cambio climático que afectan a millones de personas.
De hecho, ahora que los centros de datos tienen mayores restricciones en Virginia, añadir energía renovable a zonas comunitarias como las escuelas libera mayores presiones a la red. Ya que no es un tema exclusivo para las grandes tecnológicas, distritos escolares que operan la mayor parte del día pueden beneficiarse a nivel económico y ambiental con los paneles solares.
Será el primer distrito de Virginia en incorporar almacenamiento de energía a través de microrredes que se alimentan por energía solar y baterías en 2 escuelas secundarias. Se tiene previsto que sean instalados a finales del 2026 para comenzar a operar a inicios del próximo año y proveer de energía limpia y estable a la comunidad estudiantil.
Con cerca de 14 000 estudiantes, los paneles solares cubrirán un 44 % de las necesidades eléctricas; esto se traduce en ahorros de más de US$22 millones en las facturas por unos 35 años. Con unos 9,4 megavatios planificados en 29 tejados y otras zonas, buscan reducir el consumo de energía generada por combustibles fósiles y, a su vez las emisiones.
Un soporte comunitario en caso de emergencias o interrupciones del servicio
Las escuelas son un punto de encuentro, enseñanza, superación profesional, empleo y crecimiento, tanto para estudiantes como para profesores y personal. Pero al mismo tiempo, son refugios comunitarios en caso de emergencias. Las escuelas tienen el potencial de crear comunidad y albergar a la población en caso de desastres naturales o evacuaciones necesarias.
Por lo tanto, la inclusión de energía renovable y limpia es una forma de mejorar la calidad de vida de la comunidad entera. En caso de que suceda alguna emergencia, la población cuenta con estos espacios que solventan la necesidad de servicio eléctrico gracias a su generación solar y almacenamiento con baterías.
Ante las incertidumbres energéticas, Estados Unidos planea ampliar las microrredes energéticas y Virginia ha dado la iniciativa en sus escuelas. Actualmente, las escuelas primarias y secundarias de Virginia ocupan el octavo lugar a nivel nacional en capacidad de energía solar, con 83 megavatios en 236 campus.
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