Las energías renovables tuvieron un notable crecimiento en los últimos años, llegando a liderar la instalación de las nuevas capacidades energéticas globales. Si bien este hecho representa un gran avance en la agenda contra la crisis climática, la transición lejos de los combustibles fósiles todavía está lejos de concretarse. Respecto a ello, el WRI expone la importancia de avanzar en esta área, más que nada frente a un escenario de crisis como el actual.
El auge de las energías renovables
En este último tiempo, se pudo ver cómo las energías renovables ganaron terreno en los diferentes sectores estratégicos. Tanto el transporte como la industria y la agricultura comenzaron a ver estas fuentes como una alternativa segura, económica y estable frente a los combustibles fósiles. Los informes de WRI remarcan que la energía eólica, solar y marina se han multiplicado casi por 7 en los últimos 25 años, pasando de 700 GW a 5149 GW.
La guerra contra Irán fue un factor clave para impulsar el uso de las fuentes limpias. Recordemos que, a raíz del estrecho de Ormuz, se produjo una crisis energética sin precedentes, con escasez de petróleo y un mercado que no pudo contener el aumento en el precio de los combustibles fósiles. Dicho escenario expuso las limitaciones de estas fuentes de energía, por lo que los países y las empresas comenzaron a buscar nuevas opciones.
Así fue que la energía solar, los sistemas de almacenamiento en batería y la energía eólica ganaron lugar, consolidándose como una fuente segura y estable frente a los factores externos. Según el WRI, más del 85 % de la nueva capacidad eléctrica mundial vino de energías renovables durante el 2025, lo que deja entrever la irrupción de estas herramientas en la matriz energética global.
Lejos de los objetivos
El crecimiento de las energías limpias, sumado a la electrificación y a las políticas climáticas, dejó entrever buenos resultados en los planes de reducción de emisiones. No obstante, el planeta está muy lejos de cumplir con los objetivos energéticos y climáticos, lo que remarca la urgencia de avanzar con una agenda más sólida. Una de las prioridades actuales es la erradicacion de los combustibles fósiles.
A través de su cuenta de X, el WRI reconoce el crecimiento acelerado de la energía renovable, pero advierte que la transición lejos de los combustibles fósiles sigue siendo demasiado lenta. Se trata de un hecho de gran relevancia en un marco de crisis ambiental como el actual, en el que la ONU acaba de confirmar que el planeta ingresó a un punto de no retorno respecto al calentamiento global.
El informe del PNUMA confirma que a partir de ahora será imposible revertir el calentamiento global y estableció los 2,7 ºF como la temperatura más baja a la que se puede aspirar. No obstante, para que este escenario se cumpla y el planeta no avance hasta los 4,7 ºF, los países deben cumplir con las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional y, al mismo tiempo, reducir el dióxido de carbono y las emisiones del ambiente.
La importante aclaración del WRI
Este plan contempla también la transición energética lejos de los combustibles fósiles. Sophie Boehm, autoridad del WRI, expone la importancia de avanzar con este proceso y resalta que no basta solo con el impulso de las energías renovables para mitigar las consecuencias del cambio climático.
«Hemos estado pisando el acelerador de la energía eólica y solar, pero no hemos frenado los combustibles fósiles», advirtió la directiva. Pese a los logros en cuanto al impulso de las fuentes renovables, aclaró que abordar la crisis climática exige mucho más. «Estas incorporaciones deben ir acompañadas de una transición justa para dejar atrás el carbón, el petróleo y el gas», sentenció.
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