El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, lanzó una señal de alerta de forma urgente al finalizar la llamada de coordinación diaria sobre la onda de crisis provocada por la emergencia en el sector energético de Ucrania. Subrayó que la situación más grave se está viviendo en las regiones de Kiev y alrededores, también en Járkov, Sumy y Poltava, aunque la crisis se extiende por otras regiones del centro de Ucrania como Dnipro y Cherkasy.
Emergencia en la capital: «La gente está agotada»
La crisis se ha desencadenado por la mayor ofensiva aérea lanzada por Rusia contra la infraestructura energética de Ucrania desde el inicio del presente año, y en un momento bastante delicado, coincidiendo con las nuevas conversaciones sobre la paz que tienen lugar en esta capital de los Emiratos Árabes Unidos, Abu Dabi. Tal y como Zelenski ha informado este martes, la capital ucraniana se ha visto atacada con el lanzamiento de 450 drones de largo alcance y 71 misiles de diferente tipología, entre los cuales destaca un récord de 32 misiles balísticos.
El impacto de la guerra en el centro del país ha resultado devastador: así lo confirma el propio Zelenski, quien explica que más de 1100 apartamentos de varios distritos de la capital se encuentran sin calefacción. Para hacer frente a la catástrofe generada por la pérdida del suministro eléctrico, en estos momentos están trabajando más de 200 equipos de reparación, y el Ministerio de Energía tiene previsto incrementar este número de recursos para que el trabajo se desarrolle con la rotación correcta del personal, ya que «la gente está agotada».
La situación es muy grave y la urgencia, máxima, dado que las temperaturas en Kiev se han desplomado hasta los -20 grados, mientras que en otras zonas se han alcanzado los -30 grados. El presidente exigió que para cada uno de los edificios afectados se concrete una respuesta sobre el cronograma de cuadrante para la restauración del suministro de calor y que se garantice a los habitantes de esos edificios que tengan formas alternativas de mantenerse calientes y recibir la ayuda correspondiente. Sin electricidad, la vida cotidiana se para de la noche a la mañana, hasta el punto en que los tubos de agua se congelan y revientan.
Asalto diplomático y militar
El ataque se produjo poco después de que finalizara una breve tregua en los bombardeos sobre Kiev, la cual había sido acordada hasta el 1 de febrero tras una solicitud personal del presidente estadounidense, Donald Trump. La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, sentenció que Trump «no se había sentido sorprendido» por la reciente ofensiva.
Por su parte, Zelenski culpó a Moscú de usar la extrema temperatura como un arma que abrumara la moral de la población civil y de servirse de una tregua en la que poder recopilar proyectiles. En cambio, la empresa privada DTEK constató que el ataque fue más potente que cualquier otro visto este año en sus plantas de energía térmica.
Defensa de Zaporiyia y ayuda internacional
En la reunión de coordinación se trataron ampliamente las condiciones para resguardar a Zaporiyia de los drones, a parte de suministrar interceptores se habló de la disponibilidad de tripulaciones adiestradas. Zelenski dio instrucciones separadas sobre este asunto al Comandante de la Fuerza Aérea y al Ministro de Defensa.
Con un telón de fondo de devastación, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, llegó a Kiev para dar a entender el respaldo político que tendría este país, afirmando ante el Parlamento que los aliados aportaban el 90% de los misiles para la anestesia de defensa antiaérea del país. Por su parte, Zelenski encargó al Primer Ministro de Ucrania una puesta al día en los datos concretos del alcance del apoyo adicional que es necesario acordar para las comunidades de todo el país.
