Cualquiera pensaría que la llegada de miles de paneles solares y maquinaria pesada haría que los animales del desierto abandonaran el lugar.
Pero con algunos zorros kit ocurrió algo diferente.
Un estudio realizado durante más de dos años en el sur de California siguió a 21 de estos pequeños carnívoros mediante collares GPS.
Y los investigadores descubrieron que algunos seguían entrando a los grandes parques solares.
No se quedaban solamente cerca de las cercas.
Caminaban entre paneles y enormes campos de espejos y, en algunos casos, incorporaron buena parte de estas instalaciones a sus movimientos habituales.
Pero ¿qué hacían dentro de estos enormes complejos solares?
Cómo los zorros logran entrar a las instalaciones
Para entender qué ocurría, un equipo del Servicio Geológico de Estados Unidos capturó ejemplares y les colocó pequeños collares GPS.
Como estos zorros son principalmente nocturnos, los dispositivos registraban sus posiciones tres veces durante la noche.
Y los datos mostraron algo bastante claro.
Los animales no se limitaban a caminar alrededor de las instalaciones.
En Ivanpah y Stateline, por ejemplo, los investigadores obtuvieron más de 2800 posiciones GPS de ocho zorros.
Aproximadamente un tercio aparecieron directamente entre los heliostatos de Ivanpah o las filas de paneles de Stateline.
Entonces surgió otra pregunta.
¿Cómo entraban si muchas de estas instalaciones estaban cercadas?
Los investigadores creen que los zorros pueden aprovechar pequeñas aberturas, espacios bajo las cercas y pasos construidos para otros animales, como las tortugas del desierto.
Incluso una cámara instalada en otro parque solar cercano llegó a registrar a un zorro trepando una cerca para pasar al otro lado.
Está claro que encontrar una forma de entrar no parecía ser imposible para ellos.
Pero entrar a un parque solar es una cosa.
Saber si realmente pueden vivir bien allí es otra muy diferente.
Estar dentro no significa que sea un buen hábitat
Los investigadores también estaban preocupados por la salud de los animales.
Había una razón.
Años antes, durante la construcción de otro proyecto solar de la región, se había producido un brote de moquillo canino entre zorros kit.
Por eso tomaron muestras de sangre.
Analizaron a 40 animales para buscar el virus y ninguno tenía una infección activa en ese momento.
También buscaron anticuerpos en 39 zorros.
Doce los tenían, lo que indicaba que habían estado expuestos al virus anteriormente.
Pero la predicción de que el moquillo sería frecuente alrededor de las instalaciones solares no se cumplió.
Los datos del GPS dejaron otra pista que llamó la atención
Los zorros de Riverside-West, una de las zonas con mayor desarrollo solar, utilizaban territorios aproximadamente dos veces y media mayores que los de Riverside-East, donde había menos desarrollo durante el estudio.
Una posibilidad es que los recursos estuvieran más dispersos y los animales necesitaran moverse más.
Pero no sabemos si esa fue realmente la razón.
Las zonas estudiadas también tenían otras diferencias y el número de zorros con collar era pequeño.
Por eso los investigadores no pueden decir que los parques solares hayan provocado esos territorios más grandes.
Y tampoco pueden decir que, solo porque los zorros entren, estén encontrando allí todo lo que necesitan.
Algunos pasaron allí hasta el 84 % de sus días
Aquí aparece una de las partes más sorprendentes del estudio.
La cantidad de tiempo que algunos zorros pasaban dentro de las instalaciones solares era enorme.
En los casos más extremos, hasta el 65 % de las posiciones registradas por GPS estaban dentro de estos complejos.
Hasta el 47 % de su territorio habitual podía superponerse con ellos.
Y un animal fue registrado dentro de instalaciones solares durante el 84 % de los días en que fue monitoreado.
Eso muestra que algunos zorros no utilizaban estos lugares solamente para atravesarlos de vez en cuando.
Realmente los habían incorporado a sus movimientos habituales.
Pero hay que tener cuidado con lo que significa.
Solo 21 zorros proporcionaron datos GPS útiles y hubo grandes diferencias entre un animal y otro.
Utilizar un parque solar no significa necesariamente que sea un buen lugar para vivir
Un zorro puede entrar porque encuentra presas, refugio o simplemente un camino por donde moverse.
Para saber si estos lugares son realmente compatibles con su conservación habrá que estudiar durante más tiempo qué ocurre con su alimentación, supervivencia y reproducción.
Por ahora, el estudio deja algo bastante claro.
Las grandes instalaciones solares no se convirtieron en una frontera imposible de cruzar para todos los zorros.
Algunos encontraron la forma de entrar y siguieron utilizando esos lugares incluso después de que el paisaje cambiara por completo.
Ahora falta responder la parte más importante: si además de entrar, también pueden seguir viviendo bien allí a largo plazo.
Puedes revisar la investigación completa en: Poessel, S. A., Hardouin, M., Grodsky, S. M., & Katzner, T. E. (2026). Desert kit foxes use solar energy facilities in southern California. Journal of Arid Environments, 236, 105634. https://doi.org/10.1016/j.jaridenv.2026.105634
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