Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural refiere que el café mexicano ha entrado en una nueva etapa con la publicación de una nueva Ley de Cafeticultura que ordena y fortalece todos los aspectos de la cadena de producción. De acuerdo con su titular, Julio Berdegué, la novedosa normativa otorga beneficios directos y concretos a los productores, señalando que por primera vez se tendrá en México un marco jurídico integral desde la producción, industrialización, la comercialización y la calidad de este producto.
Bajo el marco de la nueva ley del café, se dará preferencia a la producción sustentable
A juicio de Berdegué, el propósito de esta nueva ley es ordenar la cadena y reducir los desequilibrios que actualmente sufre el productor, pudiendo ahora contar con datos confiables de los precios, los costos y los mercados que permitan tomar medidas al respecto.
Derivado de la nueva ley, se creará la Comisión Nacional para el Desarrollo de la Cafeticultura, la cual funcionará como un espacio de participación de todos los agentes involucrados en el proceso, es decir, el gobierno federal, los productores, los industriales, los torrefactores y los comercializadores.
Por otro lado, el secretario advirtió que desde su cartera se dará preferencia a quienes produzcan café de manera sustentable, bajo las prácticas agroecológicas que de manera ancestral se han cultivado.
A tono con el decreto presidencial de prohibición del uso de 35 moléculas utilizadas en plaguicidas y otras sustancias
La reciente advertencia efectuada por Berdegué sigue la tendencia del decreto presidencial emitido en septiembre pasado sobre la prohibición del uso de 35 moléculas utilizadas en plaguicidas y otras sustancias dirigidas al sector agrícola a nivel nacional.
El secretario en su anuncio sobre la prohibición alegó que estas sustancias habían sido clasificadas como de alto riesgo para la salud de las personas y el medio ambiente, tratándose del primer decreto en más de treinta años que propiciaba establecer una agricultura más sostenible y segura.
Entre las argumentaciones expuestas por Berdegué están los resultados de estudios que muestran las sustancias marcadas en el decreto como neurotóxicas y cancerígenas, con el potencial para generar problemas crónicos de salud.
En esa oportunidad, aunque la medida de prohibición de las moléculas utilizadas en plaguicidas y otras sustancias fue celebrada por parte del sector público, generó rechazo en el sector privado e industrial, desde los cuales se predice un impacto negativo en la producción de importantes rubros agrícolas.
La novedosa normativa entra en vigencia en momentos de incertidumbre de abastecimiento local
Según datos del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), en la actualidad hay un franco deterioro de los márgenes de ganancia. Evidencia de lo anterior es que en productos como el maíz blanco plantado y cosechado en Sinaloa, los valores por hectárea se incrementaron de 35 984 pesos en 2020 a 52 901.
Para la consultora, los números son preocupantes, por cuanto las importaciones del país equivalen casi a la mitad de su demanda alimentaria interna. De hecho, en rubros como el maíz, la producción nacional apenas alcanza el 49% de lo que se consume, mientras que el trigo y el arroz se ubican en 20% y apenas 5% las oleaginosas.
Ahora, con la entrada en vigencia de la nueva Ley de Cafeticultura, con la que se dará preferencia a la producción del café de manera sustentable, atendiendo a las prácticas ancestrales agroecológicas, cabe esperar cómo esto incidirá en los márgenes de ganancia y la cobertura de la demanda. Para la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, la novedosa normativa otorgará beneficios directos y concretos a los productores; sin embargo, de acuerdo a los industriales, estas medidas estarían incidiendo en una baja producción y la incapacidad de cubrir la demanda alimentaria de la población.
