El Estadio Olímpico Universitario vivió una semifinal de ida que fue de menos a más, porque Cruz Azul y Tigres firmaron un 1-1 que deja la eliminatoria abierta, aunque con una ligera sonrisa del lado regio por la ventaja en la tabla. También en el partido fue áspero táctico por momentos y eléctrico en otros, uno de esos duelos que tardan en cocinarse, pero que terminan ardiendo.
Un primer tiempo apretado y con Tigres avisando al Cruz Azul
El juego tuvo de todo: cambios que modificaron el ritmo, goles trabajadores, un penal marcado sin protestas, dejando en claro que así, ‘La Máquina’ buscó imponer condiciones en casa, pero Tigres no solo resistió: golpeó primero, provocó silencios y obligó al local a remar a contracorriente.
Lo cierto es que durante el encuentro, los postes, las transiciones y las atajadas de Nahuel Guzmán marcaron un primer capítulo que mantuvo a todos en vilo. En ese sentido, el arranque tuvo sustos tempranos para Cruz Azul, pero apenas al minuto, Fernando Gorriarán sacó un disparo que se estrelló en el poste, y poco después Ángel Correa hizo temblar otra vez el arco celeste con un remate peligroso.
Luego de ver que lo que sucedió fue un aviso claro de que Tigres no había venido a especular, debido a que los ‘Cementeros’ tardaron en asentarse y, mientras tanto, Guzmán mantuvo bajo control cualquier intento, teniendo en cuenta que en el partido anterior no tuvo mucha intervención, ya que su equipo goleó.
Jorge Sánchez llegó al área y quiso superar al portero, pero el argentino estiró el brazo y desactivó la jugada. La sensación era que la visita se paraba con más personalidad, siendo que incluso el tiro libre de Ignacio Rivero, que terminó alto, fue una de las pocas aproximaciones locales antes de que el partido se enfriara por un momento.
Cambios, reacción de Larcamón y un gol que abrió la semifinal
Para este partido, Nicolás Larcamón modificó su once inicial: quedaron en la banca Gonzalo Piovi, Lorenzo Faravelli y Rodolfo Rotondi; luego entraron Jesús Orozco Chiquete, Jorge Sánchez y Omar Campos. Sin embargo, las variantes no tuvieron el efecto inmediato que se esperaba ante un rival muy sólido atrás.
Ya en la segunda parte, Cruz Azul necesitó mover fichas: Rotondi, Faravellí, Sepúlveda, Piovi y Luka Romero saltaron desde el banquillo y cambiaron el ritmo; comenzaron los disparos desde fuera del área, centros al corazón del área chica y una presión que llevó a Tigres a defender muy cerca de Guzmán.
Pero el golpe lo dio la UANL, cuando, al minuto 61, un centro desde la izquierda generó descontrol en la defensa celeste porque, tras varios rebotes, el argentino Correa recibió un pase de Rómulo dentro del área y definió de derecha para el 0-1, que se trató de un gol trabajado, nacido de insistencia visitante.
El empate, las fallas y un cierre lleno de tensión
En esta oportunidad, la vuelta será el sábado, en San Nicolás de los Garza, donde se decidirá todo. Tigres avanza con otro empate; Cruz Azul está obligado a ganar para soñar con la final, pero en la ida reaccionó rápido.
Al 76′, un disparo terminó en la mano de Marco Farfán y el árbitro señaló penal sin dudar. Gabriel «Toro» Fernández tomó el balón, respiró hondo y anotó el 1-1, engañando por completo a Guzmán, lo que fue ejecución limpia, de esas que levantan al estadio.
Como era de esperar por el resultado, los últimos minutos fueron de puro ataque. Allí se dio que Rivero probó desde fuera del área al 83′ y la pelota pasó cerca del ángulo; al 90′, Fernández conectó un cabezazo que salió apenas por la derecha, pero los felinos también estuvieron cerca: Correa tuvo una al 89′ que terminó alta, quien llegó para esta competición. Por las amonestaciones, faltas y molestias de ambos arqueros, el partido se volvió pesado.
