Durante décadas, el conflicto relacionado con el tráfico ilegal de armas ha sido de las principales fuentes de violencia en México, siendo que la mayoría del armamento es de origen del país Estados Unidos y llega de forma clandestina a grupos criminales. Tras esto, la presidenta Claudia Sheinbaum informó sobre un acuerdo sin precedentes con la Casa Blanca.
Un acuerdo histórico entre México y Estados Unidos en materia de seguridad
En conferencia de prensa, la mandataria recordó que durante décadas Estados Unidos negó el problema del tráfico ilegal hacia México, siendo que esa postura complicaba los esfuerzos para contener la violencia, pero con el nuevo entendimiento, la situación parece cambiar.
El pacto se alcanzó tras varios meses de conversaciones y luego de la visita de funcionarios de alto nivel a la capital mexicana. Como resultado, se creó un grupo de trabajo encabezado por subsecretarios de ambos países (esta medida desesperada toma Estados Unidos), encargado de dar seguimiento puntual a los compromisos asumidos.
Cabe mencionar que Sheinbaum confirmó que Estados Unidos aceptó actuar en su propio territorio para frenar la salida de armas ilegales. Según la mandataria, se trata de un paso decisivo porque cambia la visión que por años predominó en la agenda de seguridad compartida.
El peso de la cooperación que se da entre ambos países
El acuerdo forma parte de la llamada “Misión Cortafuegos” y de un entendimiento conocido como “Barrera a las Armas o al Fuego”, pero en ese sentido, ambos mecanismos apuntan a reforzar la frontera y limitar el flujo de armamento que alimenta a las organizaciones criminales.
Durante su intervención, Sheinbaum sostuvo: “Por primera vez, Estados Unidos reconoce que tiene que hacer operativos en su territorio para evitar que armas entren de manera ilegal a México”. Lo que muestra es que esto se trata de un cambio de visión que podría abrir una etapa distinta en la cooperación bilateral, pero sin dudas las cifras que surjan servirán como respaldo de la urgencia de esta medida.
De acuerdo con datos del Departamento de Justicia estadounidense, aproximadamente tres de cada cuatro armas incautadas en México provienen del mercado norteamericano. Para el gobierno mexicano, esa realidad justifica el fortalecimiento de la comunicación y la investigación conjunta.
Sheinbaum mencionó el operativo anterior y trazabilidad de armas
Sheinbaum recordó el operativo “Rápido y Furioso”, impulsado durante el gobierno de Felipe Calderón y con aval de la administración de Barack Obama. La estrategia permitió la entrada de armas con chips de rastreo para seguir a grupos criminales, siendo que luego el plan terminó descontrolado y varias de esas armas fueron usadas en delitos graves.
Bajo este aspecto, la experiencia dejó claro que no basta con controlar parcialmente el flujo, sino que se requiere un sistema de trazabilidad real. El nuevo acuerdo contempla precisamente eso: identificar al fabricante, la armería y el comprador final, con el fin de cerrar espacios a la venta clandestina.
Para la presidenta, este paso representa «entonces un acuerdo muy importante; se llama `Barrer las armas o al fuego´ y es un primer acuerdo adicional, o un primer entendimiento relacionado con el entendimiento marco que llegamos recientemente con el Gobierno Estados Unidos».
La diferencia se encuentra en que ahora ambos países reconocen responsabilidades y se comprometen a compartir información en tiempo real. Con ello, se busca evitar los errores del pasado y avanzar hacia un control más estricto del tráfico, porque el reconocimiento de la necesidad de estas medidas puede reducir la violencia que se desata en la región (la orden Ejecutiva que emitió Trump), pero lo importante es que se pueda lograr que se traduzca en resultados visibles en ambos lados de la frontera.
