El Papa Francisco ha fallecido hoy, un hecho que ha cogido al mundo entero desprevenido. Justo ayer participó en la bendición Urbi et Orbi en el balcón del Vaticano, misma institución que acaba de hacer oficial la noticia. Fue la cuenta oficial en X, Vatican News, la que confirmó el deceso en un escueto comunicado.
Una infección pulmonar agravada por una mala recuperación
La noticia del fallecimiento del Papa Francisco ha supuesto un golpe para más de mil millones de católicos, pero también para la humanidad en su conjunto. No podemos olvidar la apuesta del Pontífice por el encuentro entre culturas y religiones, que lo llevó a visitar países como Emiratos Árabes Unidos o Myanmar.
Justo después del comunicado oficial, el Camarlengo de la Santa Sede, el Cardenal Kevin Farrell, hizo públicas las siguientes declaraciones:
Queridos hermanos y hermanas, es con profunda tristeza que debo anunciar el fallecimiento de nuestro Santo Padre Francisco. A las 7:35 de la mañana, el Obispo de Roma volvió a la casa del Padre. Dedicó su vida entera al servicio del Señor y de Su Iglesia. Nos enseñó a vivir los valores de la Palabra con fidelidad, coraje y amor universal, especialmente, en favor de los más pobres y marginados. Con inmensa gratitud y siguiendo el ejemplo de Jesucristo, encomendamos su alma a la infinita misericordia de Dios.
Hasta ahora, lo único que podemos constatar es la hora de fallecimiento, señalada como las 7:35 por la Santa Sede. Sin embargo, por delante quedan varios días en lo que veremos un auténtico despliegue de fervor, agradecimiento y homenaje a quien lideró a la gran familia católica durante más de doce años.
Del impacto inicial, a una inmensa ola de tristeza
Justo rozan las 6 de la mañana en Argentina cuando publicamos esta noticia, y lo hacemos con el remordimiento de estar soltando un auténtico jarro de agua fría sobre un país hermano de México que le esperaba con ilusión. No ha podido ser, pero siempre expresó su cercanía y sus ganas de reencontrarse con la que fue ―y seguirá siendo siempre― su tierra.
Son pocos los detalles que se conocen, y evitaremos cualquier tipo de especulación hasta que sean los médicos del Vaticano quienes lo expliquen. De momento, solo podemos recordar que quienes lo atendieron en el Gemelli lo definieron como «un mal paciente», con ganas de seguir trabajando y poco interés por descansar.
Gracias, Papa Francisco
«Una iglesia pobre, para los pobres», «Cuánto desprecio hacia los inmigrantes» o «Que callen las armas en la martirizada Ucrania». Quien pronuncia estas frases ante el mundo sabiendo la repercusión que causará merece un respeto inmenso. Los latinoamericanos nos guardamos algo más: un cariño que, en los próximos días, se hará más patente.
¿Qué les queda ahora a los argentinos? Difícil de olvidar son las palabras del presidente de Polonia cuando falleció Juan Pablo II, que hoy nos toca a todos los latinoamericanos poner en práctica y con las que queremos terminar esta noticia que nunca nos habría gustado contar:
«El manto protector del Vaticano nos ha sido retirado, ahora tenemos que aprender a vivir como él nos enseñó».
