El primer Papa de origen peruano – estadounidense, regresó este martes a la ciudad del Vaticano después de culminar con éxito su primer Viaje Apostólico Internacional. A tan solo unos meses de su elección, el Papa León XIV emprendió su primera gira pastoral, una misión que lo llevó al corazón vibrante del Medio Oriente.
Un recorrido cargado de transformación, que tuvo comienzo en Turquía
El periplo que duró seis días, comenzando el 27 de noviembre hasta el 2 de diciembre, fue una muestra del compromiso que hay desde El Vaticano con la paz ecuménica y el diálogo interreligioso en las zonas de mayor conflicto. Zarpando desde Roma el Pontífice, de 68 años partió en una travesía hacia la compleja encrucijada de Turquía y el frágil Líbano como escenarios para este debut en el extranjero.
La intensa gira del Papa, que apenas cuenta con unos meses como sucesor de Pedro, tuvo como centro la difusión de un mensaje de unión y apoyo para las minorías cristianas en Oriente Medio. Estas, enfrentan adversidades como la amenaza de la emigración forzosa, la persecución y el colapso social y económico, por lo que el líder religioso administró así una dosis de esperanza en el corazón de estas personas.
Asimismo, sobretodo en Turquía, su objetivo tuvo un carácter eminentemente ecuménico e interreligioso. El recorrido, que tuvo como punto inicial la ciudad de Ankara, capital turca, arrancó con una serie de encuentros oficiales de alto nivel diplomático. En ese marco, se reunió con el presidente Recep Tayyip Erdogan, en el Palacio Presidencial, en un diálogo que tocó temas como la convivencia religiosa y el rol de Turquía en la acogida de millones de refugiados.
El compromiso de todos los cristianos es buscar la paz
El viernes 28, en la histórica ciudad de Iznik, la antigua Nicea, se hallaría el eje central de la etapa turca, con una emotiva peregrinación para conmemorar el 1 700 aniversario del Primer Concilio Ecuménico de Nicea. Este evento, dirigido por el propio Papa, fue transformado en un poderoso acto ecuménico de oración en las ruinas de la Basílica de San Neófito.
Este interés por la unión interreligiosa, tuvo continuidad en la ciudad de Estambul, donde los gestos de respeto y acercamiento, como la visita a la Mezquita Azul, sirvieron para reforzar las narrativas del Papa hacia la población musulmana. Con este movimiento, el Obispo de Roma, estuvo forjando la unión entre los cristianos y neutralizando los discursos divisionistas de odio y polarización.
De la misma forma, el Papa León XIV se dedicó a emitir un mensaje de convivencia pacífica y respeto mutuo con su diálogo ante el clero en la Catedral del Espíritu Santo y su visita a un hogar de ancianos de las Hermanitas de los Pobres. Reforzó esto, sosteniendo reuniones privadas con obispos y representanes de las iglesias locales, incluyendo a los líderes de la Iglesia Ortodoxa Siria de Mor Ephrem y la Catedral Armenia Apostólica.
Líbano como corazón del mensaje unificador
Otro foco dentro de sus propósitos tuvo un nuevo matiz con su traslado al Líbano el día domingo 30, donde la misión fue netamente diplomática y humanitaria. La llegada del Papa León XIV al Líbano, una nación envuelta en una crisis económica sistémica y profundamente afectado por las tensiones geopolíticas de sus vecinos, tuvo un impacto cargado de simbolismo espiritual.
En su estancia en el país, peregrinó a lugares santos, destacando su visita al Santuario de Nuestra Señora del Líbano en Harissa y la oración en la gruta donde reposan los restos de San Charbel Makhlouf en Annaya. En este tramo instó a la comunidad internacional y líderes regionales a abandonar la lógica de la guerra y a movilizar conciencias y presionar por soluciones políticas y económicas que permitan la recuperación de la región.
