La mandataria de México expresó su preocupación por la aprobación del nuevo impuesto a las remesas enviadas desde Estados Unidos, y fomentó el activismo ciudadano dentro del territorio estadounidense para luchar contra la medida del gobierno de Donald Trump.
Nuevo impuesto para los dólares que salen
En la madrugada del jueves 22 de mayo, la Cámara de Representantes de los Estados Unidos, controlada por los republicanos, aprobó la creación de un impuesto del 3.5% sobre las remesas enviadas desde suelo estadounidense hacia México, en el marco de un amplio proyecto conocido como «One Big Beautiful Bill».
Cabe aclarar, que el término «remesas» se utiliza para definir la acción de enviar dinero de aquellas personas que radican en otra nación a su país de origen. En este caso, se aplicaría a las transferencias de dólares que los ciudadanos mexicanos que viven en Estados Unidos, realicen a México, su país de origen.
Esta nueva ley será ahora tratada en el Senado de los Estados Unidos durante el próximo mes de septiembre. Y, de aprobarse, entraría en vigencia a partir de 2026. Al mismo tiempo, implicaría una doble tributación sobre remesas que ya tienen un arancel impuesto, y su aprobación podría significar el incumplimiento de tratados tributarios internacionales por parte del Congreso estadounidense.
La propuesta original proponía una gravamen aún mayor, del 5%, que fue modificado a último momento gracias a la intervención de autoridades del gobierno mexicano y un grupo de republicanos representantes de estados fronterizos.
Alarmas en la economía mexicana
De consolidarse la aprobación del proyecto, la población migrante pasaría a tener que pagar 35 dólares por cada 1000 que busquen enviar a sus familias, en su tierra natal. Una medida completamente opuesta a la que Estados Unidos está llevando adelante en su relación con Siria.
Esto podría significar un duro golpe para la economía regional mexicana, ya que las remesas recibidas desde Estados Unidos, alcanzaron a fines del año 2024 la cifra de 64.700 millones de dólares, lo que equivale al 3.5% del Producto Interno Bruto nacional.
Es importante destacar que el 99.1% de las remesas a nivel internacional, se envían por medio de transferencias electrónicas, utilizando canales completamente regulados, legales, transparentes y constantemente monitoreados por las autoridades comerciales de ambos países.
Sheinbaum llama a la movilización popular
Al conocerse la noticia de la aprobación del gravamen extra del 3.5% a las remesas enviadas desde Estados Unidos a México, la presidenta del país azteca, Claudia Sheinbaum Pardo, advirtió sobre la posible respuesta negativa por parte de la población migrante radicada en Estados Unidos.
Mientras encabezaba un acto en la Unidad Deportiva del municipio de Valle Hidalgo, la mandataria mexicana llamó a sus compatriotas a no quedarse de brazos cruzados y, de ser necesario, movilizarse para presionar al gobierno estadounidense para que retire la propuesta que ya tiene la aprobación de la Cámara de Representantes estadounidense.
“Hicimos un llamado para que nuestros paisanos que están allá -muchos de ellos ya tienen la doble nacionalidad y siguen ayudando a sus familias, porque las mexicanas y mexicanos somos solidarios-, le enviaran cartas, correos electrónicos, (mensajes) en sus redes sociales, a los senadores, para que les digan que no estamos de acuerdo con eso. Y vamos a seguir informando, porque de ser necesario nos vamos a movilizar, porque no queremos que haya impuestos a las remesas de nuestros paisanos de Estados Unidos a México, que atienden a los más necesitados”, explicó la mandataria.
«No estamos de acuerdo con eso, porque nuestros hermanos que están allá trabajan duro y pagan sus impuestos. Y es injusto que además haya un impuesto por el dinero que le mandan a sus familias, eso no debe ser así”. agregó
La relación entre Estados Unidos y México a alcanzado nuevos niveles de tensión desde la asunción de Donald Trump como apoderado de la Casa Blanca para su segundo mandato.
En su carrera para «hacer a América grande otra vez» parece estar dispuesto, incluso, a dañar relaciones bilaterales cruciales como la que comparte con su vecino del sur. La imposición de este nuevo arancel sobre las remesas es una prueba más de que, para Donald Trump, Estados Unidos no está solamente primero, sino que es lo único que de verdad importa que siga existiendo.
