Luego de la marcha de la Generación Z que ocurrió el día sábado 15 de noviembre, la presidenta Claudia Sheinbaum habló durante su conferencia de prensa llamada «La Mañanera» y volvió a colocarse en el centro de la discusión pública, pero esta vez el foco no estuvo puesto en la gira por Campeche o Tabasco, un anuncio económico o una conferencia técnica, sino más bien en lo que dejó la marcha y la nueva que podría ocurrir el 20 de noviembre.
Sheinbaum responde a las críticas y denuncia una campaña sucia
Hay que tener en cuenta que, con el eco aún fresco de la movilización pasada, la presidenta decidió enviar un mensaje firme para demostrar que no la amedrentan desde los sectores opositores, Sheinbaum fue clara al asegurar que los ataques verbales, los gritos y los insultos no alteran su fortaleza.
«¿Creen que nos van a debilitar? ¿Qué me van a hacer, algo con gritos o leperadas? No», afirmó con una seguridad que reforzó varias veces durante el día; dijo incluso que se siente «más fuerte», sostenida por el respaldo del pueblo y por lo que ve en sus recorridos, como por ejemplo el hecho de anunciar una gran inversión en la planta de cacao de Tabasco.
Bajo este aspecto, recordó momentos de sus giras: mujeres felices en Palizada, saludos espontáneos en carreteras de Tabasco, la gente acercándose sin reparo. «En Tabasco, aquí salgo a la calle y la gente me saluda, voy por las carreteras. Ese es el verdadero México», expresó para contrarrestar lo que ocurre en internet, donde según ella se exagera y se manipula.
Hay investigación sobre los grupos violentos en la marcha
También enfatizó que hay una campaña que intenta posicionar la narrativa de que el gobierno reprime a los jóvenes; según explicó, se mueve en redes esa campaña con la participación de cuentas extranjeras de España, Estados Unidos, Latinoamérica y otros países. Por eso, ella insistió en que en México no se reprime a los jóvenes, demostrando que se les da otras oportunidades por parte del aparato estatal.
Asimismo, en su discurso habló acerca de un «grupo muy violento» que llegó al Zócalo armado con esmeriles, marros y herramientas para abrir la valla que protegía el Palacio Nacional. «Los policías resistieron como dos horas a golpes, fuego y piedras», relató mientras mostraba imágenes del enfrentamiento.
También recordó un video donde un hombre lanza amenazas: «Van a morir, traemos armas». Por eso, le pidió a la fiscal de la Ciudad de México, Bertha Alcalde, investigar quiénes integraron ese grupo, si actuaron por encargo y qué intereses hay detrás. «En México no se reprime a jóvenes, les damos becas, escuelas, trabajo, abrazamos a los jóvenes y los escuchamos. Si hay alguna demanda legítima, justificada, pues hay que escuchar a los jóvenes. Pero ¿esta violencia de dónde vino?».
Desde el gobierno hacen un llamado a la calma para la próxima marcha
De cara a la protesta convocada para el próximo jueves, coincidente con el desfile del 20 de noviembre, la mandataria mexicana insistió una y otra vez en la prudencia, pero pidió no caer en provocaciones y llamó a quienes organizan movilizaciones a deslindarse de cualquier acto violento.
En este marco, la mandataria aseguró además que la mayoría de los jóvenes respaldan la transformación y que la narrativa de que «la Generación Z está contra el gobierno» no corresponde con la realidad territorial. Mientras tanto, su administración evalúa el escenario ante la nueva concentración anunciada.
«¿Quiénes son estos grupos?, ¿por qué esta violencia?, ¿están pagados? Entonces, esta idea que quisieron generar internacional, de que los jóvenes están con la transformación, primero es falsa, es falsa», explicó e insistió en que la mayoría de los jóvenes no está en contra de la transformación, dejando en claro que su postura busca equilibrar la apertura al diálogo con la exigencia de orden para que no se generen disturbios como sucedió anteriormente.
