La comunidad de Guerrero se viste de luto para despedir a Marco Antonio Suástegui, quien fue atacado el 18 de abril pasado y estuvo internado hasta su deceso, confirmado esta mañana.
Quién disparó contra Marco
En reconocido defensor de los derechos territoriales en Guerrero, Marco Antonio Suástegui, fue abordado el pasado 18 de abril, por un hombre armado a la entrada de la playa Icacos, en la calle Fragata Yucatán del fraccionamiento Costa Azul, en Acapulco.
El sospechoso disparó contra Suástegui tres veces cuando salía de la playa. Fue rápidamente llevado a un hospital privado de Acapulco, donde permaneció internado durante ocho días, hasta que falleció por las heridas sufridas en el ataque.
El dirigente de la agrupación Turisteros Unidos en Defensa y Rescate de la Playa Icacos (Tuderpi), fue herido de bala en el hombro una costilla y abdomen, lo que ocasionó serios daños en el bazo, hígado, pulmón y colon, situación que agravó su estado de salud y lo mantuvo en terapia intensiva hasta su deceso.
Repercusiones en la región
La noticia del atentado y asesinato de Marco, generó indignación en agrupaciones y colectivos defensores de los derechos humanos. Quienes exigen justicia y una investigación exhaustiva que lleve ante la justicia a los responsables.
Evelyn Sagrado, gobernadora de Guerrero, expresó sus condolencias a la familia del dirigente y activista social.
“Mi solidaridad con la familia de Marco Antonio Suástegui, líder social y compañero de nuestro movimiento en Guerrero, quien, a pesar de los esfuerzos médicos y la atención brindada, esta tarde falleció en Acapulco.Expreso mi más sentido pésame y mi acompañamiento en estos momentos” escribió la gobernadora.
Por otro lado, organismos de derechos humanos destacaron la trayectoria de Marco Suástegui como ejemplo en la lucha y defensa de causas humanitarias. Decenas de colectivos expresaron el reconocimiento a su labor en la protección de los bienes comunales y lamentaron profundamente su asesinato.
“Queremos reconocer públicamente la larga trayectoria de Marco Antonio en la defensa de los territorios campesinos y de los bienes comunales de Cacahuatepec” escribieron.
Arturo Medina Padilla, subsecretario de Derechos Humanos, Población y Migración de la Secretaría de Gobernación (Segob), condenó el ataque y subrayó la importancia de avanzar sobre todas las líneas de investigación posibles. El funcionario del ejecutivo nacional aseguró que fueron activados todos los protocolos correspondientes para brindar atención a la familia de Suástegui, en coordinación con las autoridades estatales.
En consonancia con esta línea de pensamiento, el director del Centro de Defensa de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, Abel Barrera, declaró que el atentado contra Marco Suástegui «evidencia que hay un patrón de ataques contra los defensores comunitarios y de territorio, que las autoridades (de gobierno), no investigan».
La huella de Marco
El director de Tlachinolla, se expresó con elogiosas palabras para Marco. «Fue un ícono de la resistencia, de la lucha, de la dignidad de los pueblos, que increpó al poder; señaló a los responsables, sin embargo, no investigaron y dejaron que los ataques llegaran hasta privarle de la vida». denunció finalmente.
La vida de Marco Antonio Suástegui estuvo profundamente marcada por su compromiso con las comunidades de Guerrero, los derechos humanos y territoriales.
Estuvo presente y fue una figura clave en la lucha contra la construcción de la presa hidroeléctrica La Parota, un proyecto que amenazaba con inundar tierras comunales en Cacahuatepec, Guerrero. Acompañó y encabezó la resistencia de comunidades campesinas e indígenas que buscaban proteger sus territorios y recursos naturales.
En la actualidad, se había involucrado en la defensa de la playa de Acapulco frente a proyectos de privatización y denuncias de delitos ambientales.
Fue detenido de manera arbitraria y acusado de robo calificado, en un caso que organizaciones internacionales calificaron como parte de una estrategia de criminalización en su contra, en junio de 2014. Y según el Observatorio para la Protección de los Defensores de Derechos Humanos y la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH), Marco Antonio Suástegui también fue víctima de hostigamiento judicial.
