El jueves por la noche, el Comité de Transporte de la Cámara de Representantes aprobó el proyecto BUILD America 250 Act, la propuesta que destina más de US$583 000 millones para infraestructuras de transporte terrestre (carreteras y rieles) durante cinco años. Ahora, la ley debe pasar por la Cámara, pero ya tiene el visto bueno de los expertos en transporte y fue aprobada por un amplio voto bipartidista de 66 a 2.
Detalles de la ley
La ley BUILD America 250 Act define a detalle cómo se gastará el dinero del fondo federal en camiones, puentes, trenes y transporte público durante los próximos cinco años. En el proyecto, proponen un aumento en el financiamiento de autopistas y carreteras de más de US$28 000 millones respecto a la ley anterior. A la vez, proponen una inversión de US$45 000 millones para los puentes, siendo la mayor inversión histórica en el rubro. A la par, respaldando el transporte pesado, establecen un nuevo programa que destina US$750 millones para infraestructura de estacionamientos para camiones en las carreteras americanas.
Sin embargo, la contraparte se ve en recortes propuestos para el sector público, como autobuses y metro, con un -5% de financiamiento. Precisamente para los ferrocarriles, el golpe sería más duro desde lo económico, ya que proponen pasar de tener fondos garantizados a depender del presupuesto anual.
Aprobada la BUILD America 250 Act
La ley pasó por el Comité de Transporte e Infraestructura de la Cámara de Representantes este 22 de mayo luego de 14 horas de debate entre los legisladores. Con el objetivo de precisar de mejor manera el destino de los fondos para carreteras, puentes y rieles, los representantes Sam Graves y Rick Larsen presentaron el proyecto Build America 250 Act con el apoyo de ambos partidos.
En la propuesta legislativa, se propone eliminar programas creados con la ley de infraestructura de 2021: Programa de Reducción de Carbono, Infraestructura Nacional para Vehículos Eléctricos, Programa de Carga de Vehículos Eléctricos, Programa de Transporte Activo, Programa Reconnecting Communities, Programa de Resiliencia ante Desastres, Programa Healthy Streets y la reducción de emisiones en puertos. Algunos con recortes y otros con eliminaciones por completo; la mayoría de programas de transición energética podrían ser borrados si el proyecto se aprueba.
A pesar de que fue aprobada, ahora debe pasar por el pleno de la Cámara y luego por el Senado antes del 30 de septiembre de 2026, cuando vence la ley anterior. Además, un punto discutible entre los expertos aparece alrededor de los fondos garantizados y los fondos sujetos a aprobación anual, ya que el nuevo proyecto eliminaría parte de los fondos garantizados para el transporte sustentable. Por otro lado, las autopistas y carreteras recibirán un 7% más de financiamiento seguro, mientras que los transportes públicos serían los más damnificados.
Junto a esto, el avance de los vehículos eléctricos provocaría ahora una incorporación de una nueva fuente de ingresos para el Fondo Fiduciario de Autopistas, ya que los propietarios de automóviles eléctricos pagarán US$130 al año, los propietarios de híbridos enchufables pagarán US$35 anuales y ambos montos aumentarán progresivamente.
Críticas generalizadas
Varias organizaciones ambientales y de transporte sustentable advierten que la ley consolida un modelo de movilidad costoso y contaminante en las carreteras de Estados Unidos. Con datos, señalan que el transporte es el sector que más gases de efecto invernadero emite en el país y también es el segundo mayor gasto de los hogares de los estadounidenses. Pero la crítica también se dirigió hacia lo meramente económico, ya que, según la Union of Concerned Scientists (UCS), cada nuevo kilómetro de autopista genera un costo de US$47 300 anuales por carril.
