El caos se ha adueñado de muchos aeropuertos a lo largo y ancho de Estados Unidos, donde las largas filas que se forman a la hora de pasar por los controles de seguridad han alcanzado unos niveles surrealistas como consecuencia de la falta de personal y de recursos. El Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) clamó en voz alta, porque las esperas son tan notoriamente decepcionantes que son de horas en la totalidad del país, y las interminables filas de revisión llegan prácticamente a los estacionamientos. Las fuerzas de seguridad federales han culpabilizado directamente a la oposición, con la advertencia de que este lío es un resultado directo de la negativa de los legisladores demócratas a financiar a la institución de seguridad.
Filas interminables y el caos en los aeropuertos
La magnitud de la crisis logística se evidenciaba ya durante la jornada del domingo, cuando numerosos viajeros reportaron esperas extremas que en algunos casos quedaron conformadas por varias horas en los puntos de control de seguridad de los aeropuertos de ciudades como Houston y Nueva Orleans. En el Aeropuerto William P. Hobby, en Houston, la agencia federal TSA, señaló que las filas de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA) se forjaron en más de tres horas continuas de la tarde. Con esta paralización total del flujo de pasajeros, el aeropuerto se vio obligado obligado a lanzar una alerta pública e instó a todos los pasajeros a llegar al aeropuerto con un margen de entre cuatro y cinco horas antes del vuelo original.
En su publicación a través de redes sociales, el aeropuerto Hobby advirtió a los ciudadanos que el cierre del gobierno podría llegar a afectar drásticamente las operaciones de seguridad en los aeropuertos, por lo que ofrecían su agradecimiento por la paciencia y la comprensión de las personas mientras los colaborados intentan mantener la seguridad.
El impacto económico y la escasez de agentes en la TSA
El centro neurálgico de este fracaso logístico es la precaria condición laboral de los agentes de la TSA, ya que se espera que ellos trabajen sin recibir paga alguna durante el presente cierre del gobierno. El Departamento de Seguridad Nacional hizo públicas fotografías que mostraban el colapso y acusaba públicamente a los legisladores demócratas de utilizar los masivos viajes por las vacaciones de primavera como rehenes en orden de ganar ventajas en el plano político.
El DHS ha denunciado duramente que esta discutible «artimaña política» está forzando injustamente a los oficiales de la TSA a hacer su trabajo sin recibir paga, lo cual ha conducido a conflictos económicos, un mayor número de ausencias y una escasez de personal que hace colapsar el sistema. En Nueva Orleans, la propia Administración del Aeropuerto confirmó que la escasez de personal provocada por el cierre del gobierno ha llevado a la existencia de esperas inusuales.
Estancamiento político y transición en el DHS
El origen de esta congelación financiera arranca a mediados del mes de febrero, cuando se agotaron por completo los fondos del cuerpo gubernamental. La razón de esta drástica congelación de los fondos es un triste estancamiento legislativo entre los partidos republicano y demócrata que actualmente llevan a cabo el más feroz de los debates acerca de los límites de la reforma migratoria federal que fue dictaminada. El punto de vista de los legisladores demócratas ha sido extremadamente claro: han hecho saber que el DHS no verá más dinero hasta que no se impongan nuevas restricciones a las operaciones de la inmigración federal.
Todo ello provocado por un prolongado y difícil cierre de la agencia, y por unos desmesurados retrasos en los aeropuertos que, además, epidemizan un periodo de transición e inestabilidad administrativa en el DHS.
