Por consecuencia del incidente inesperado que ocurrió en el Potomac TRACON, se paralizó la actividad comercial en Washington y debió ser evacuado para prevenir mayores conflictos. Tras realizar el protocolo de evacuación de la sede en Virginia, la FAA dio la orden para poder detener vuelos que afectan a miles de pasajeros que transitan por una de las zonas con mayor densidad de tráfico en todo el país.
La medida de seguridad se extendió a terminales regionales
Al suspender los vuelos en la capital estadounidense, se llevaron a cabo cierres temporales en los aeropuertos Reagan National, Dulles y Baltimore/Washington; en estos lugares se demostró que la medida de seguridad extrema se extendió hacia terminales regionales como Charlottesville y Richmond. Esto derivó en una serie de retrasos en toda la costa este según las alertas oficiales de la autoridad aeronáutica.
Para poner en contexto, la raíz del problema se encuentra en la evacuación del Potomac TRACON en Warrenton, una instalación técnica de Control de Aproximación por Radar, porque este centro operativo es importante para la región, porque se encarga de dirigir todas las aeronaves que se mueven entre la superficie y los 17 000 pies de altura.
Cabe mencionar que este complejo gestiona el flujo de aproximación; su inactividad impide que los aviones realicen transiciones seguras hacia las pistas de aterrizaje. Lo cierto es que, sin esta guía de estos controladores para maniobrar en altitudes bajas, el espacio aéreo de la región de Washington permanece bloqueado, y así las autoridades deben mantener las aeronaves en tierra de forma indefinida.
Potomac se declaró en estado ATC ZERO
Al tratarse de un incidente de tipo ambiental, el Potomac TRACON, situado en Warrenton, Virginia, se declaró en alerta máxima, llamado «estado ATC ZERO», porque este accionar fuerza la evacuación inmediata del complejo, dejando sin supervisión el radar que coordina el tráfico regional. Por la falta de personal para secuenciar vuelos, se prohibieron los despegues hacia este sector por seguridad.
Asimismo, algo importante es que, para gestionar la crisis, los aviones que ya estaban en vuelo fueron transferidos al Washington Center o a torres locales; este lugar asumió el control de los niveles superiores, mientras las terminales cercanas buscaron contacto visual con las naves. Al tomar estas medidas, se evitaron colisiones en un espacio aéreo que se quedó, de un momento para otro, sin guía técnica.
De igual manera, la Administración Federal de Aviación no brindó detalles adicionales relacionados con el evento ambiental que ocurrió en la sede; mientras tanto, la infraestructura en Virginia permanece vacía a la espera de una resolución oficial. Sin embargo, los vuelos que ya estaban en el aire al momento de la evacuación suelen ser transferidos a las torres de control locales o al Washington Center, que gestiona el tráfico mayoritario.
Corredor noreste sufre crisis logística
Algo a tener en cuenta es que el Potomac TRACON supervisa cerca de 20 000 millas cuadradas de cielo; por eso su parálisis genera un cimbronazo inesperado, porque deriva en retrasos masivos en hubs como Dulles de United y el Reagan de American Airlines, porque estas demoras agravan las filas y la congestión que afectaban a terminales regionales.
Por otro lado, la evacuación por causas ambientales o técnicas en la sede de Virginia porque detuvo la conectividad de Maryland, siendo que, a diferencia de los problemas climáticos, allí la FAA mantiene con cautela si el origen fue una falla de infraestructura o una amenaza extrema que afecta a viajeros de todo el país. Hay que tener en cuenta que, tras el regreso del personal a sus puestos, la normalidad no será inmediata para los aeropuertos porque se requiere llevar a cabo un proceso de re-secuenciación para todos los aviones.
