La Federación Internacional del Automóvil (FIA) confirmó este sábado que los Grandes Premios de Arabia Saudita y Baréin quedarán suspendidos por la escalada de la guerra en Medio Oriente y durante el mes de abril no habrá carreras de Fórmula 1, con lo que el calendario 2026 se reducirá a 22 carreras sin reemplazos para las fechas canceladas. La decisión, anunciada desde la cuenta oficial de la Federación en X, reafirma el enfoque de seguridad como prioridad absoluta ante los ataques en aumento en la región del Golfo Pérsico y la ausencia de garantías para equipos, pilotos y personal logístico.
La FIA suspende Arabia Saudita y Baréin y no habrá reemplazos
En el comunicado de la FIA, el organismo destaca que la suspensión de ambos Grandes Premios se tomó «tras una minuciosa evaluación y debido a la situación actual en la región de Medio Oriente», en un contexto de guerra abierta tras la ofensiva coordinada entre Estados Unidos e Israel contra Irán. La categoría de referencia del automovilismo mundial subraya que, junto con las pruebas de F1, tampoco se disputarán las rondas de F2, F3 y la F1 Academy previstas en los mismos circuitos y fechas.
Las autoridades deportivas señalaron además que, aunque se valoraron opciones de traslado o reprogramación, concluyeron que no existen alternativas viables que garanticen tanto la seguridad como la viabilidad logística dentro del calendario ya marcado. La falta de estabilidad en el espacio aéreo de la región, sumada a la continuación de los ataques con misiles y drones que han afectado a Baréin, Yeda y otros puntos clave, dificulta cualquier operativo de transporte y operación en la zona.
El GP de Japón será la última carrera antes de Miami
Con la anulación del Gran Premio de Baréin previsto para el 12 de abril, y del Gran Premio de Arabia Saudita el 19 de abril, el calendario de la F1 2026 pasa de las 24 carreras planificadas a 22, sin que se anuncien sustitutos para las fechas perdidas. Eso deja un vacío significativo en el mes de abril, con la carrera de Japón (27 al 29 de marzo) como última fecha en Asia antes de un parón de casi cinco semanas hasta el Gran Premio de Miami, programado entre el 1 y el 3 de mayo.
Este bache de más de un mes rompe el ritmo del inicio de la temporada que la F1 venía sosteniendo en los últimos años, cuando la región del Golfo tenía un peso central tanto en el plano competitivo como en el plano comercial. Para los equipos, la pausa implica ajustar estrategias de desarrollo, planificación de viajes y gestión de recursos, mientras que para los aficionados desaparece un bloque de carreras nocturnas sumamente atractivas.
Además, la cancelación de Baréin y Arabia Saudita representa una pérdida millonaria para el deporte, ya que ambos países pagan conjuntamente cerca de 115 millones de dólares al año por albergar sus Grandes Premios, según estimaciones de especialistas en deporte y finanzas.
Desde el punto de vista geopolítico, la decisión de la FIA refuerza la idea de que la guerra en Medio Oriente ha obligado a repensar la presencia del deporte de élite en una zona estratégica pero cada vez más inestable, ya que la región se ha convertido en un punto neurálgico para aeropuertos internacionales y rutas de transporte.
Para los pilotos y sus equipos, la suspensión implica adaptarse a un calendario menos denso, en especial para los que regresan, como Checo Pérez. Desde la FIA se ha dejado abierta la posibilidad de regresar a ambas sedes «tan pronto como las circunstancias lo permitan», lo que sugiere que el conflicto podría marcar la duración de su ausencia en el calendario. La ausencia de carreras en abril es algo poco habitual en la era moderna de la Fórmula 1 y la decisión refleja, en la práctica, que el balance entre espectáculo y seguridad ha inclinado la balanza.
