El feriado del 4 de julio de Estados Unidos arrancó con un clima bastante complicado para quienes tenían planes al aire libre en la ciudad de Nueva York. Las autoridades de gestión de emergencias han emitido una doble advertencia debido al riesgo de calor sofocante y una tormenta eléctrica rápida. Además, parece haber una masa de aire caliente y húmedo que es la candidata perfecta para que se desarrollen celdas de lluvia extrema. El mayor temor de las autoridades gira en torno a cómo este clima tan inestable incidirá en las vías de desplazamiento de los ciudadanos.
El peligro de las calles inundadas
Pese a que para el pronóstico oficial el riesgo de que se produzcan inundaciones repentinas en Nueva York es menor, la verdadera forma del asfalto neoyorquino es otra, ya que demuestra que no se necesita tanta lluvia para provocar un desastre. Se esperan acumulaciones de lluvia de entre 0.2 y 0.7 pulgadas a nivel general, aunque existan focos locales donde podría precipitarse hasta 1.5 pulgadas de agua de forma más rápida. Tal carga violenta satura con rapidez los drenajes y empapa las vías.
Desde la oficina de manejo de emergencias de Nueva York, el mensaje a conductores y peatones fue: hay que mantener todo el distanciamiento posible de las vías mojadas. El agua de las calles es traicionera, unos pocos centímetros de profundidad alcanzan para que los coches pierdan la tracción o se queden parados. El peligro está en que cruzar una calle inundada puede estropear la mecánica del coche o poner en peligro a los que intentan llegar a casa.
Tormentas severas y barreras en el camino
El comportamiento de estas tormentas de verano es traicionero. El pronóstico del tiempo establece que, aunque las tormentas serán cortas, existe el 20% de probabilidades de que cualquier celda se convierta en severa de pronto. Esto significa que la lluvia no aparecerá sola, y lo hará con vendavales que podrán producir daños a la estructura. Además, hay riesgo de que haya granizo pequeño, dificultando en gran medida la visión para todos los que estén conduciendo por las carreteras interurbanas y las calles de las ciudades.
El otro gran problema de la movilidad urbana son los daños que produce el viento una vez que ha pasado, sobre todo la caída de ramas en la ruta de circulación. Como pasó el día anterior, un tronco que ha caído puede bloquear carriles enteros de circulación y provocar retenciones en cadena en el momento en que la red de circulación es moneda común. En este sentido, es muy importante planificar rutas alternativas y refugiarse en cuanto el tiempo empiece a ser peor.
La ola de calor extremo y el cuidado al conducir
Para quienes deben trasladarse, lo peor de la jornada es la ola de calor extremo con un aviso que se extiende hasta las 9 de la noche. Los termómetros culpan temperaturas máximas que oscilan entre los 96 y 101 grados Fahrenheit, la sensación térmica puede escalar hasta los 110 grados. Conducir largas distancias en circunstancias semejantes, han de comprobar que el sistema de refrigeración del auto funcione como para evitar que se produzcan sobrecalentamientos.
Las pautas oficiales reclaman que las maniobras para los traslados estén acompañadas de precauciones, se aproveche el aire acondicionado y se eviten las actividades al aire libre. La urbe también ha solicitado de paso colaboración a fin de reducir la presión sobre la red eléctrica proponiendo que los electrodomésticos recarguen su capacidad más temprano que tarde.
Para estar un paso adelante de los cortes de calles o los apagones imprevistos, el sistema oficial de alertas «Notify NYC» se vuelve una herramienta necesaria para navegar por el área de la ciudad de forma segura.
