Cuando alguien ve una cámara en una esquina, normalmente piensa en una multa.
Los gobiernos han llenado las calles de tecnología para detectar infracciones y vigilar el tráfico, pero en una transitada intersección de Yokine, en Australia, se está haciendo un experimento diferente.
Se ha programado la inteligencia artificial para intentar hacer algo más.
Ahora, la tecnología tiene como objetivo ayudar a prevenir accidentes antes de que ocurran.
¿Cómo cambiaría nuestra forma de movernos si las calles pudieran identificar situaciones peligrosas antes de que terminaran en un choque?
Cómo una esquina peligrosa puede volverse más segura sin necesidad de multas
El lugar elegido para esta prueba es la intersección de Alexander Drive y Wordsworth Street, en Yokine.
La zona registra un intenso movimiento de vehículos y los vecinos llevan tiempo mostrando preocupación por la seguridad del cruce.
Hasta ahora, las autoridades solo podían determinar si una calle era peligrosa mirando los accidentes que ya habían ocurrido.
Analizaban los daños, revisaban las estadísticas y estudiaban las víctimas después de que algo malo había pasado.
La novedad aquí es una cámara portátil que intenta cambiar esa forma de actuar.
La cámara no está diseñada para poner multas.
El objetivo es ganarse la confianza de la gente y enfocarse en mejorar la seguridad de todas las personas que utilizan la intersección.
El sistema observa el movimiento en la esquina sin intervenir en el tráfico ni molestar a nadie.
Recopila información importante para que los responsables del diseño urbano entiendan cómo se comportan conductores, peatones y ciclistas en los puntos más complicados de la ciudad.
Esto supone un cambio importante en la forma de pensar la seguridad vial, porque deja atrás la idea de actuar únicamente después de una tragedia para intentar prevenir los riesgos antes de que ocurra un accidente.
Cómo es posible detectar un choque que todavía no ha ocurrido
El software funciona de una manera compleja por dentro, pero su idea es fácil de entender.
La cámara graba todo el tiempo y la inteligencia artificial analiza el video en tiempo real.
Identifica y clasifica los objetos en movimiento, como autos, autobuses, motos, bicicletas y personas.
Después, el sistema mide velocidades, calcula trayectorias, evalúa los tiempos de cruce en los giros y asigna niveles de riesgo a cada situación.
Lo más interesante, según los informes de la City of Stirling, es que puede registrar incidentes que estuvieron muy cerca de convertirse en un choque.
Si un ciclista tiene que frenar bruscamente porque un automóvil giró sin mirar o una persona duda al cruzar un punto ciego, la inteligencia artificial almacena ese episodio como una señal de alerta.
Con un sistema que procesa miles de estas situaciones cada día, las ciudades pueden obtener un panorama mucho más claro de los puntos donde existen mayores riesgos.
Esa información puede convertirse en una herramienta muy valiosa para mejorar la seguridad de las calles en el futuro.
El equilibrio entre la privacidad y el diseño de calles más seguras
Como era de esperarse, el uso de inteligencia artificial vigilando las esquinas despierta dudas inmediatas sobre la privacidad.
No es un temor infundado, porque cualquier sistema que recopile información en la vía pública suele generar preguntas sobre el uso de esos datos.
Ante ello, las autoridades responsables del proyecto han sido tajantes.
El sistema difumina de inmediato los rostros de las personas y las placas de los vehículos, eliminando cualquier información que permita identificar a los ciudadanos.
Su finalidad es únicamente estadística y de planificación.
Este tipo de tecnología llega en un momento de profunda transformación en el transporte y en la forma en que las ciudades utilizan los datos para tomar decisiones.
Por eso, este proyecto apuesta por usar la inteligencia artificial como una herramienta que ayude a las personas a diseñar mejores espacios y no como un mecanismo de sanción.
Si los datos recopilados hasta septiembre demuestran que el sistema funciona, las autoridades ya no tendrán que esperar a que se acumulen accidentes graves para intervenir en un cruce peligroso.
Al final, la inteligencia artificial en las esquinas podría ayudar a las ciudades a identificar los puntos de mayor riesgo antes de que ocurra una tragedia y tomar decisiones para hacer las calles más seguras para todos.
