La movilización de los sectores sociales y de la Iglesia se está impulsando a contrarreloj en el territorio de Venezuela para hacer frente a las terribles consecuencias que ha dejado el desastre natural. Después del doble terremoto ocurrido en Venezuela, que tuvo magnitudes 7.2 y 7.5 y que golpeó con fuerza en el norte del país, las labores de rescate en las zonas siniestradas continúan sin pausa, desenterrando un panorama cada vez más complicado. Mientras los equipos de emergencia avanzan entre las estructuras derrumbadas, las autoridades sostienen un balance provisional de 235 muertos, una cifra que lamentablemente continúa en ascenso a medida que se retiran los escombros de los centros urbanos.
El fondo del Vaticano y el soporte económico internacional de emergencia
El soporte global en favor de la tragedia de este país sudamericano fue desde el principio muy ágil y de sus niveles más altos de la jerarquía eclesiástica: el Papa León XIV expidió un primer soporte económico de 100 000 euros que fue directamente despachado a los responsables de última instancia de la Iglesia venezolana para cubrir las necesidades más urgentes de la emergencia sanitaria-civil. Este soporte en forma de capital fue formalmente expedido por la Limosnería Apostólica para hacer más desbloqueada la compra de bienes de primera necesidad en las regiones de mayor desastre, como el Estado costero de La Guaira.
La inyección de recursos del Vaticano funciona como un motor de soporte de las ollas comunitarias y como la compra de materiales de protección temporal al servicio de los ciudadanos privados de la protección mínima que el Estado les debe. Las instituciones eclesiásticas locales canalizan la distribución de estos fondos bajo títulos de transparencia muy estrictos, incluyendo en primer lugar el stock de los centros sanitarios y refugios temporales de la costa. Esta primera ayuda de la Santa Sede trata de ser un soplo inicial para que otras fundaciones internacionales se sumen a su soporte económico en las semanas venideras.
Instalación de centros de acopio y la campaña de Cáritas Venezuela
En el ámbito de los hechos, Cáritas Venezuela ha asumido el protagonismo de la distribución de la ayuda, ejecutando la instalación de su primer centro nacional de acopio, que ha comenzado a operar como tal en la sede de la Conferencia Episcopal Venezolana de la ciudad de Caracas. En función de que las familias afectadas reclaman respuestas rápidas, la organización se permitió lanzar un llamado de atención e invitar a todos los venezolanos, los que están en el país como los que están dentro de la comunidad en el extranjero, a participar en una gran campaña de solidaridad.
Con el lema de consuelo «No están solos, la Iglesia camina a su lado», los voluntarios de Cáritas en Venezuela trabajan en la clasificación y distribución de agua potable, de alimentos no perecederos, de medicamentos que no pueden faltar y de artículos de primera necesidad. Simultáneamente, los equipos técnicos de la institución recorren las comunidades para ayudar a determinar cómo subsanar rápidamente las necesidades habitacionales y sanitarias a mediano plazo en los barrios más castigados. El accionar coordinado de los jóvenes y las familias en los centros de recepción garantiza que las donaciones de la sociedad civil sean procesadas lo más rápido posible.
Solidaridad continental y oraciones por el personal de rescate
El sufrimiento a raíz de los sismos ha generado gran angustia dentro de toda la comunidad católica de la zona, provocando últimas muestras de comunión en las conferencias vecinas.
El Consejo Episcopal Latinoamericano y del Caribe, mediante la presentación de su Comité Interamericano para América Latina, en unión con las conferencias episcopales de Argentina y Panamá, dio a conocer su cercanía espiritual y su decisión a la hora de acompañar al pueblo venezolano durante el largo proceso de reconstrucción social.
