En medio de una profunda crisis institucional en Tailandia, el exministro del Interior Anutin Charnvirakul, tomó las riendas del ejecutivo nacional tras la destitución de Shinawatra. Prometió que abocará sus esfuerzos en llevar a una resolución el conflicto fronterizo con Camboya, mejorar la economía y convocar a una asamblea constituyente para devolver el poder político a la ciudadanía.
Nuevo capítulo en Tailandia
Después de varias semanas de inestabilidad política, el veterano de la esfera pública responsable de la aprobación de la ley de despenalización del cannabis en Tailandia, Anutin Charnvirakul, juró y se convirtió en el nuevo primer ministro del país del sudeste asiático, luego de haber recibido el respaldo de la corona, a dos días de ser elegido por el Parlamento y luego de ser promulgada una orden judicial que confirmó la destitución de su predecesor.
A sus 58 años, Anutin Charnvirakul, se convierte en el sucesor de Paetongtarn Shinawatra, miembro del Partido Pheu Thai, que fue destituido la semana pasada al ser hallado culpable de violaciones éticas, haciendo referencia a una llamada telefónica políticamente comprometedora que mantuvo con el presidente del Senado de Camboya, Hun Sen, días antes de que un conflicto territorial entre ambos países escalara a un enfrentamiento armado mortal, que duró cinco días en julio y que encendió las alarmas por una posible guerra en la región.
Anutin formó parte y trabajó dentro del gabinete de su predecesor, ocupando los cargos de viceprimer ministro y ministro del Interior. No obstante, presentó su renuncia y retiró a su partido de la coalición gobernante, luego de que viera la luz la noticia de la llamada telefónica filtrada entre el primer ministro tailandés y el presidente del Senado camboyano.
Un ungimiento ceremonial
Como parte de los protocolos de la ocasión, Anutin recibió su carta de nombramiento en una ceremonia organizada en la sede del Partido Bhumjaithai, del que forma parte, en la ciudad de Bangkok. Lo acompañaron y asistieron funcionarios de alto rango de la esfera pública y los principales representantes de los partidos políticos que se espera que se sumen a la nueva coalición de gobierno.
“Me gustaría prestar juramento de que estoy decidido a desempeñar mis funciones al máximo de mis capacidades, con honestidad y virtud”, expresó el flamante primer ministro Charnvirakul en su discurso posterior. Ante la prensa, aseguró que su gobierno se abocará en abordar los problemas más urgentes de la nación, entre ellos una economía inestable, el conflicto latente en la frontera con Camboya, la prevención y asistencia ante desastres naturales y la criminalidad.
A esto sumó su compromiso de buscar una reforma constitucional y la convocatoria a elecciones anticipadas «para devolverle el poder al pueblo para que decida sobre el futuro del país».
Deberá Responder a los acuerdos
Si bien Anutin Charnvirakul alcanzó el cargo más importante del ejecutivo nacional tailandés, la victoria parlamentario que lo afianzó en el poder se consiguió gracias al apoyo del principal partido de la oposición, el Partido Popular, que aportó sus votos a cambio del compromiso por parte del nuevo primer ministro de disolver el Parlamento en un plazo no mayor a cuatro meses, y la organización de un referéndum relacionado a la creación de una nueva constitución a partir de una asamblea constituyente electa.
Aún así, los referentes del Partido Popular, confirmaron que no pasarán a ser parte del oficialismo nacional, lo que dejaría al nuevo gobierno en una situación de minoría potencial en el Parlamento. La organización, relacionada con ideas y plataformas progresistas, tiene como objetivo primordial la reforma de la actual constitución, escrita e impuesta durante una dictadura militar, justificando que apuntan a hacerla más democrática.
