El líder norteamericano dio un giro estratégico y anunció que mantiene conversaciones con el presidente Xi Jinping para coordinar maniobras que garanticen la reapertura del estrecho de Ormuz. Contra todo pronóstico, Donald Trump aseguró que China está conforme con el accionar de Estados Unidos en la zona crítica.
China respalda la estrategia norteamericana en Ormuz
Este lunes, el presidente sorprendió al mundo al revelar la nueva medida que recayó sobre la principal ruta internacional de petróleo: según indicó, la Marina estadounidense recibió órdenes contundentes de prohibir la circulación a cualquier buque que pretenda salir o ingresar al estrecho.
El funcionario también advirtió a los musulmanes que serán derribados y «enviados al infierno» si se atreven a atentar contra barcos de su flota. La decisión formó parte de la reacción de la administración ante la reticencia de las autoridades iraníes, que se negaron a concretar un acuerdo, dando por fallidas las negociaciones con la comitiva occidental.
Cabe destacar que la estricta política estuvo motivada por las versiones que indican el cobro de millonarios peajes de parte de la cúpula de Irán a todos los buques que pretendieran circular por la zona. De esta manera, Trump castigó la «extorsión mundial» retomando el control de la vía.
De hecho, otro de los señalamientos dados a las tropas militares fue el de retener los navíos que se sometieron al sistema de pagos y se volvieron cómplices del procedimiento ilegítimo. Las órdenes del mandatario agitaron aún más el vaivén de los mercados, que volvieron a asfixiarse ante la incertidumbre generada por el doble bloqueo.
En estas circunstancias, y para ratificar el acierto de sus medidas, el líder conservador aseguró que China también respalda sus procedimientos para recuperar, cuanto antes, el dominio de Ormuz, y normalizar el circuito del crudo.
«China está muy contenta de que esté abriendo permanentemente el Estrecho de Ormuz (…) Lo hago también por ellos, y por el mundo», expresó mediante un mensaje en Truth Social. Con este gesto, marcó un acercamiento a su principal rival en la carrera tecnológica y energética, que además fue, históricamente, socio fundamental de Irán.
Según sus palabras, el gigante oriental se comprometió a «no enviar armas» al país persa, para interrumpir el suministro armamentístico que permite al gobierno teocrático resistir a los duros embates de la tecnología de guerra de Estados Unidos.
La confirmación llegó luego de que, el domingo, Trump amenazara a los chinos con aranceles de hasta el 50% como represalia a la vigencia de sus acuerdos con el enemigo.
Trump advierte a China
Pese a afirmar que, en las próximas semanas, verá a Xi Jinping y será recibido con «un fuerte abrazo» por su homólogo en agradecimiento por sus esfuerzos para poner fin al bloqueo, el republicano subrayó que está listo para contraatacar si la actitud de su nuevo socio presenta cambios.
«¡Estamos trabajando juntos de forma inteligente y muy eficaz! ¿Acaso no es mejor que pelear?», observó, y agregó: «PERO RECUERDEN, somos muy buenos peleando, si es necesario, ¡mucho mejores que nadie!», dejando en claro que el país se mantendrá alerta ante eventuales deslealtades que prolonguen el conflicto.
China se acerca a Rusia
En otra jugada magistral, que demostró la flexibilidad y el pragmatismo de China a la hora de establecer alianzas, trascendió que, por intercesión del canciller Serguéi Lavrov, Rusia se ofreció a suplir la escasez de recursos energéticos de la nación asiática, ante el crítico momento que atraviesa Ormuz (Euronews).
Como productor petrolero, el país aseguró que es capaz de proveer a la industria china de la materia prima necesaria para no interrumpir su producción y el transporte, convirtiendo la crisis en una oportunidad histórica para recaudar ganancias.
