En medio de la crisis energética a nivel global, provocada principalmente por el cierre del estrecho de Ormuz, EE. UU. remarcó la peligrosidad del compromiso de descarbonización de Europa para sus ciudadanos. Según explicaron, querer aplicar esta política a toda costa tiene consecuencias graves, las cuales quedan aún más en evidencia en este escenario de incertidumbre mundial.
El estancamiento de Europa
Jacob Helbert, subsecretario de Crecimiento Económico, Energía y Medio Ambiente del Departamento de Estado de EE. UU., compartió este miércoles una tajante visión sobre la postura de Europa. Mediante un extenso comunicado oficial, en el que mostró datos del Informe Draghi, remarcó el complicado presente del viejo continente, que atraviesa un estancamiento tecnológico y económico sin precedentes.
Desde el punto de vista del funcionario estadounidense, el continente europeo se quedó en las viejas glorias vinculadas a la revolución digital de la década de 2010 y nunca salieron de ahí. «Las plataformas, la infraestructura en la nube, los modelos de IA: se crearon, desarrollaron y valoraron en otros lugares. Mientras la IA transforma las economías del planeta, Europa acumula un desfase que no se podrá revertir en años», advirtió.
Frente a ello, el subsecretario remarcó que Estados Unidos quiere el crecimiento de Europa, por lo que recomendó dejar de lado su postura de resignación y gestionar de mejor manera este estancamiento. «Esto no es un desacuerdo político. Eso es una emergencia civilizatoria», enfatizó, dejando en claro que esta línea política podría agravar la situación del continente, más que nada en el complicado escenario actual..
Malas decisiones
Entre las políticas más criticadas por Helbert se encuentran las sistemáticas multas por parte de la Comisión Europea a las empresas tecnológicas estadounidenses, que tuvieron que pagar más de US$25 mil millones en estas últimas dos décadas. Según explicó el funcionario, lejos de ser un ejercicio de soberanía regulatoria, tal como lo justifica la UE, fue una decisión perjudicial para la economía regional, ya que alejó inversores importantes.
Y con la llegada de la inteligencia artificial, el viejo continente quedó aún más alejado de esta nueva industria, lo que representa muchas desventajas a nivel económico y tecnológico. En ese sentido, el funcionario estadounidense remarcó que lejos quedaron las épocas de gloria de Europa, basadas en el carbón y el acero, por lo que las autoridades de la UE deben pensar en el futuro.
«Hoy, el carbón se ha agotado, al igual que el acero. Y en su lugar se alza una burocracia despiadada que, regulación tras regulación, ha usurpado cada vez más poder a los estados europeos soberanos, no liberando la economía, sino estrangulándola», destacó Helberg. Y citando al Informe Draghi, resaltó que el viejo continente necesita desregulación, precios de energía más bajos y una reindustrialización.
Cuestionamientos al compromiso de descarbonización
Otra crítica importante que se hizo sobre la actualidad de Europa tiene que ver con el compromiso de descarbonización, una política que va completamente en contra del actual Gobierno de EE. UU. «Mantener este compromiso genera precios de la energía letalmente altos y debilita a la industria europea», explicó el subsecretario en el comunicado oficial.
Siguiendo esta línea, el funcionario resaltó que mantener estas políticas ambientales de transición energética no garantiza un futuro verde, sino que provoca «un declive controlado con la consciencia tranquila». «Europa necesita desesperadamente hacer reformas, no porque Washington lo exija, sino porque las pruebas lo demuestran», advirtió.
Helberg resaltó que el continente tiene todos los elementos para ser grande, pero le falta un entorno político adecuado que tenga la iniciativa de desarrollar todo su potencial. «Estados Unidos desea una Europa fuerte, tanto por necesidad estratégica como por una auténtica aspiración personal. No queremos que se quede al margen de la economía global ni de la historia», sentenció.
