La transición hacia un continente climáticamente neutro encuentra a la innovación como uno de sus protagonistas irremplazables. En el desarrollo del primer Foro Regulatorio Europeo del Hidrógeno, una cita reciente en la ciudad portuaria de Róterdam, las máximas autoridades de la zona vuelven a reafirmar su compromiso inquebrantable con las energías limpias. Paloma Aba-Garrote, directora de la Agencia Europea de Clima, Infraestructura y Medio Ambiente (CINEA), se dirigió a los líderes del sector para llamar la atención sobre la inmensa concertación financiera e institucional que se está desarrollando desde la propia Unión.
El hidrógeno como motor del Acuerdo Industrial Limpio y la seguridad energética
El creciente y evidente interés institucional por este elemento químico no es consecuencia de la casualidad, sino de una acuciante necesidad industrial. Las autoridades europeas lo han corroborado formalmente, puesto que ha sido gracias a esta denominada «respuesta» que el hidrógeno ha demostrado tener la capacidad de descarbonizar aquellas industrias pesadas que resultan ser complicadas de «electrificar», además de poder realizar el almacenamiento «muy» a largo plazo, y de permitir reducir de forma drástica esa histórica dependencia del viejo continente respecto de los combustibles fósiles. Todo esto ha hecho del hidrógeno un habilitador clave del nuevo Acuerdo Industrial Limpio (Clean Industrial Deal, CID).
Más allá de sus evidentes ventajas ecológicas derivadas de la fuerte reducción de los gases de efecto invernadero, acompañada por una notable mejora en la calidad del aire respirable de las grandes urbes densamente pobladas, el fomento del desarrollo de una producción local de ese vector energético reforzará la resiliencia de la región. Como una alternativa de energía doméstica completamente a salvo de la volatilidad de los proveedores internacionales, «el hidrógeno refuerza la resiliencia energética de la UE».
El portafolio estratégico de CINEA
CINEA ha conseguido afianzarse como el principal ejecutor para llevar a cabo de manera efectiva y en concreto la agenda de hidrógeno de la Unión Europea. En la actualidad, la burocracia apoya una cartera bastante amplia de proyectos de hidrógeno por el continente, la cual engloba 244 proyectos en todos los programas que gestiona la Agencia, con una financiación total del UE de 5800 millones de euros.
Para asegurar que las inversiones millonarias tengan un gran impacto, la CINEA se ha organizado en categorías estratégicas. El primero de los pilares hace alusión a la producción de hidrógeno con una gran variedad de vías tecnológicas, ya que incluye desde los procesos de electrólisis renovable hasta la reformación de gas natural junto con la captura de carbono industrial. El segundo eje de la agencia se centra en respaldar el «uso del hidrógeno como materia prima para combustibles alternativos».
La tercera categoría la conforman las indispensables «redes de energía de hidrógeno», buscando habilitar a la brevedad la recepción, la transmisión segura y el almacenamiento masivo a través del desarrollo de nueva infraestructura o la reconversión de los conductos ya existentes.
Retos permanentes en la frontera con la tecnología y el mercado
A pesar de la enorme financiación institucional y de los rápidos progresos mostrados en los laboratorios durante los últimos años, el incipiente ecosistema del hidrógeno tiene grandes retos que superar para poder consolidarse en el mercado libre. Los mismos expertos y funcionarios de la propia agencia reconocen que subsisten todavía grandes «retos técnicos, como son las impurezas de los gases de síntesis derivados de la biomasa, la baja durabilidad de las pilas de combustible» y los graves problemas que todavía tienen algunos electrolizadores modernos con respecto a un escaso rendimiento.
A las fricciones exclusivamente científicas se suman enormes obstáculos económicos que incluyen preocupantemente los «los altos costes de producción, la intensidad de CAPEX debida a los catalizadores de metales preciosos y una lenta penetración del mercado ante la ausencia de escalas y financiación».
