EE. UU. mantiene una mirada crítica sobre las regulaciones digitales que la Unión Europea (UE) aplica en los países miembros. Desde la perspectiva de la Casa Blanca, este tipo de medidas estrangulan la economía de Europa y, si bien reconoce que logran el efecto que buscan sobre las empresas estadounidenses, los más afectados por dichas disposiciones son los propios ciudadanos del viejo continente.
La advertencia de Washington
En un reciente informe, firmado por Jacob Helbert, subsecretario de Crecimiento Económico, Energía y Medio Ambiente del Departamento de Estado de EE. UU., advierten sobre el estancamiento tecnológico y económico del continente europeo. Según destacan en este documento, Europa se quedó con las «viejas glorias» vinculadas a la revolución digital de la década del 2010 y nunca salieron de ahí.
El funcionario estadounidense, en su análisis, habló sobre la inteligencia artificial y el desarrollo de las plataformas, proyectos que fueron implementados en diversos países y tuvieron grandes transformaciones en su economía. No obstante, el Viejo Continente mantiene regulaciones que producen un desfase tecnológico que podría tardar años en revertir y genera una «emergencia civilizatoria».
Entre las políticas más criticadas en este informe se encuentran las sistemáticas multas por parte de la UE a empresas tecnológicas estadounidenses. De acuerdo con las regulaciones actuales del bloque internacional, este tipo de compañías tuvieron que pagar más de US$25 mil millones durante las últimas dos décadas. La Casa Blanca destaca que, lejos de ser un ejercicio de soberanía regulatoria, esto es perjudicial para la economía regional.
Consecuencias de las medidas regulatorias
Este martes 14 de abril, el área del Departamento de Estado de EE. UU. encargada de promover el compromiso entre Washington y Europa emitió un nuevo comunicado, donde deslizaron nuevas críticas sobre la política regulatoria del Viejo Continente. Para las autoridades estadounidenses, seguir este camino sería estrangular la economía regional y reforzar el estancamiento.
«La UE comenzó como un mercado común de carbón y acero. Hoy el carbón ha desaparecido, el acedero ha desaparecido, y lo que nos queda es una arquitectura burocrática que está realmente estrangulando la economía europea», aseveró Jacob Helbert a través de las redes oficiales del Gobierno estadounidense. Luego de ello, hizo hincapié en la Ley de Mercados Digitales (DMA), una de las más perjudiciales, desde su punto de vista.
Según el análisis del funcionario, este tipo de regulaciones sobre el mercado digital apunta y castiga a las compañías estadounidenses con millonarias multas y barreras para el desarrollo de nuevas tecnologías. No obstante, los que más sufren no son estas empresas, sino los propios ciudadanos, que pagan realmente el costo de estas medidas.
Por otro lado, Helberg destacó que las regulaciones también tuvieron un impacto negativo en lo que respecta a las inversiones privadas en el continente. Esto se debe a que ninguna compañía quiere llevar su dinero a países donde haya tantas regulaciones y barreras para el desarrollo. Por este motivo, Washington recomienda adoptar una estrategia de desregulación para tener un futuro más esperanzador.
Compromiso de descarbonización
Otra postura muy criticada por Washington es el compromiso de descarbonización de Europa. Según las autoridades estadounidenses, esta política genera precios de energía letalmente altos y debilita a la economía del Viejo Continente. Desde su percepción, las políticas ambientales no garantizan un futuro verde, sino que provocan «un declive controlado con la conciencia tranquila».
Helberg, por su parte, resaltó la urgencia de que la Unión Europea aplique profundas modernizaciones en sus políticas. Es que considera que el continente tiene todos los elementos para ser grande, pero le falta un entorno adecuado que le permita desarrollar todo su potencial. «No queremos que se queden fuera de la economía global ni de la historia, tanto por necesidad estratégica como por una aspiración personal», sentenció.
