Las relaciones de política comercial entre Estados Unidos y China siguen en incertidumbre, de acuerdo con el Foro Económico Mundial. A pesar de las expectativas y respuestas positivas tras la reunión entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el presidente de China, Xi Jinping, existen tensiones y volatilidades en los mercados que dejan dudas sobre la estabilidad para el futuro.
Las intenciones de construir una relación comercial iniciaron en mayo
Durante mediados de mayo, la reunión entre Trump y Xi fue la noticia central del momento. Las tensiones comerciales entre ambas potencias han aumentado con los años, por lo que ese encuentro marcaba una nueva etapa para el futuro económico y de comercio entre las dos naciones con las economías más relevantes del mundo.
Sin embargo, tal como expresa el Foro Económico Mundial, los resultados y respuestas de este encuentro siguen siendo inciertos sobre el futuro de la relación bilateral, una de las más importantes en el sistema comercial global, ya que son dos potencias con gran influencia.
El Foro Económico Mundial analiza la política comercial entre Estados Unidos y China
Pese a que ambos líderes expresaron sus intenciones de crear una relación estable y estratégica, los avances sobre la misma siguen siendo ambiguos. De acuerdo con el Foro Económico Mundial, el modelo contempla la creación de una junta bilateral para supervisar el intercambio de bienes no sensibles, reducción de barreras arancelarias en ciertos sectores y compromisos de China para incrementar las compras de productos estadounidenses.
No obstante, la ejecución de esos acuerdos, que depende de negociaciones técnicas, genera ciertas dudas sobre su viabilidad en el futuro. Las opiniones políticas entre ambos son contrarias, por lo que la perduración de dichos acuerdos puede convertirse en un dilema, tal como ha sucedido en el pasado.
Según el Foro Económico Mundial, la reciprocidad es interpretada de forma diferente entre ambos países. Estados Unidos la interpreta como reducción de déficits comerciales, mientras que China lo entiende como un equilibrio más amplio, relacionado con el nivel de desarrollo de cada economía.
A su vez, las prácticas comerciales que consideran como desleales, políticas industriales y subsidios son temas que deben ser abordados para llegar a acuerdos definitivos que puedan perdurar en el tiempo. Por lo tanto, la competencia entre ambos países se intensifica y abre la puerta a nuevas restricciones que perjudican a las industrias.
Aunque las dos potencias están impulsando sus mercados internos y la producción nacional, el comercio internacional sigue siendo un factor primordial, especialmente para China. El país atraviesa una estrategia de largo plazo que busca la apertura en sectores estratégicos como tecnología avanzada, salud, manufactura y servicios.
La estabilidad comercial sigue siendo frágil entre EE. UU. y China
El intento por establecer una relación comercial bilateral ha funcionado con la creación de acuerdos en beneficio de la industria agrícola y aeronáutica. Pero, para que las estrategias perduren y sean viables con el tiempo, deben expandir sus ideales a fin de llegar a acuerdos estratégicos.
Por su parte, China está desarrollando estrategias para reducir riesgos geopolíticos mediante la expansión de cadenas de suministro hacia regiones como el sudeste asiático, América Latina y África. Así mismo, contempla medidas para responder a sanciones, barreras comerciales y medidas consideradas discriminatorias por otros países.
Por tanto, la política comercial entre China y Estados Unidos sigue siendo incierta para el Foro Económico Mundial, que advierte que no hay atajos para lograr una estabilidad en el largo plazo y que todo depende del diálogo y la coordinación en conjunto. La estabilidad comercial entre Estados Unidos y China sigue siendo frágil, aunque han dado un primer paso para reducir esas tensiones y resolverlas.
