Las Fuerzas de Defensa de Israel informaron que las instalaciones utilizadas como centro neurálgico contenían los controles del satélite «Khayyam», utilizado por la Guardia Revolucionaria para espiar el territorio israelí y coordinar «actividades terroristas» en toda la región.
Las IRGC perdieron un ojo
En el apogeo del octavo día de ataques y combates en Medio Oriente, las autoridades de las fuerzas israelíes aseguraron haber localizado y neutralizado el cuartel general de la Fuerza Especial del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC por sus siglas en inglés) ubicado en Teherán, durante una nueva oleada de intensos bombardeos que también destruyeron decenas de depósitos de municiones y bases de seguridad subterráneas.
«Como parte de los ataques, las Fuerzas de Defensa de Israel atacaron y desmantelaron el cuartel general de las Fuerzas Especiales del IRGC del régimen terrorista iraní», explicaron las fuerzas de Tel Aviv a través de un comunicado, en el que también señalaron que, dentro de las instalaciones destruidas, funcionaba «un centro de recepción, transmisión e investigación para la Agencia Espacial iraní, afiliada a las fuerzas militares del régimen».
Daños en la infraestructura espacial y de almacenamiento
Por otra parte, el centro de mando iraní contenía las instalaciones de investigación y el centro de operaciones y control para el satélite «Khayyam», en órbita desde agosto de 2022 y utilizado, según la inteligencia israelí, por el IRGC «para avanzar en actividades terroristas y monitorear al Estado de Israel y a sus residentes».
Como parte del mismo ataque, la Fuerza Aérea de Israel confirmó la destrucción de unos 50 depósitos de municiones subterráneos en una base de la Basij, un centro de operaciones de la Agencia de Seguridad Interior y un cuartel utilizado por las Fuerzas Terrestres de la IGRC.
Las autoridades hebreas señalaron que la Agencia de Seguridad Interior y la Basij son los responsables de «dispersar manifestaciones, llevar a cabo arrestos, tomar el control de rutas de transporte y asegurar instalaciones», es decir, funcionaron como fuerzas represivas que ejercieron «violencia sistemática y brutal» contra la población civil iraní durante las protestas de principio de año.
En el marco de los ataques constantes en su guerra contra Irán, las fuerzas de los Estados Unidos e Israel golpearon cinco centros de almacenamiento de combustible en distintos puntos de Teherán y los alrededores, lo que generó una interrupción temporal de la distribución de combustible en la capital iraní y obligó a las autoridades a imponer un límite de venta a los consumidores.
Los misiles iraníes no llegan a Estados Unidos
En otras noticias, el ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araghchi, criticó duramente las declaraciones del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, quien aseguró días atrás que debería formar parte y ser consultado en relación a la elección del nuevo líder supremo del régimen de los ayatolás, tras el asesinato de Alí Jamenei.
«No permitimos que nadie interfiera en nuestros asuntos internos. Corresponde al pueblo iraní elegir a su nuevo líder», sentenció Araghchi en una entrevista otorgada a la cadena NBC, tras lo cual exigió que Trump «se disculpe con el pueblo de la región y con el pueblo iraní por las matanzas y la destrucción que han cometido contra nosotros».
A su vez, el jefe de la diplomacia iraní señaló que son incapaces de atacar directamente el territorio estadounidense: «Son los estadounidenses quienes iniciaron esta guerra contra nosotros, atacándonos, y nosotros nos estamos defendiendo. Por lo tanto, es obvio que nuestros misiles no pueden alcanzar el territorio estadounidense» y justificó los ataques a bases militares y oficinas consulares en distintos países del Golfo Pérsico: «Lo que podemos hacer es atacar las bases e instalaciones estadounidenses que nos rodean, que lamentablemente se encuentran en el territorio de nuestros países vecinos».
